Cartas de una sombra

José Antonio Córdoba
Las máquinas de Nazca
José Antonio Córdoba.-“Las razones del hombre son inescrutables”. No sé si plasmarlo como una afirmación,  una pregunta, o las dos a  la vez. Razones se nos presuponen a todos los humanos cuando hacemos  las cosas que hacemos.
Leyendo un artículo sobre el cariz matemático que están adquiriendo  los corps circles (círculos de las cosechas), me ha llevado a recapitular sobre las Líneas de Nazca o el asentamiento megalítico de Carnac, entre una larga lista y que muchos conocemos por su impacto mediático. Los tres puntos señalados tras innumerables teorías especulativas sobre orígenes y funciones, parecen tomar sentido tras estudios matemáticos que  están arrojando luz sobre su posible función, coincidiendo en la posibilidad de calendarios de acontecimientos históricos y naturales.

Pero me he parado cuando leyendo sobre las Líneas de Nazca, me ha llamado la atención un detalle en concreto, sus condiciones climáticas, que hacen de esta planicie un lugar único en el planeta. Un espacio donde llueve cada dos años entorno a treinta minutos aproximadamente. Donde el viento combate las veinticuatro horas y el sol fustiga cualquier elemento vivo, la superficie se ha mantenido integra desde el siglo V aproximadamente, hasta la fecha. Existe una explicación científica al respecto, según la cual existe una cámara de aíre sobre la superficie que evita la erosión del terreno.

Los estudios realizados en la planicie de Nazca y sus alrededores han puesto sobre la mesa la funcionalidad astronómica del conjunto de figuras y líneas (no todas), teniendo como destinatarios  los dioses del agua; se cree más en la autoría humana que extraterrestre.
Si observamos el conjunto de fotografías que existen de este entorno y sus alrededores, te hace pensar en el motivo que indujo a una o varias culturas a sacrificarse para crear tan grande espectáculo visual. Estamos hablando de una época en la que volar no era imaginable, pero es que además de lo no imaginable, hay que valorar seriamente el clima  que debían de soportan  los constructores de las líneas y figuras de Nazca. Habría que pensar si estas culturas no estaban consagradas en vida a realizar esta labor a costa del sacrificio humano. Una labor de varias generaciones. Una labor como hemos podido comprobar en el tiempo, que no ha mejorado en nada la climatología de la zona.
Es difícil de entender la psique humana, la psique colectiva que nos lleva a embarcarnos en proyectos como el de Nazca. Y la cosa es que al abrir más el zoom, más complejo se te hace comprender el ¿por qué?, de una obra tal.
 Hoy cuando creamos máquinas que hacen más máquinas y, estas nuestras obras, cabe preguntarme donde están las máquinas que diseñaron  y dieron forma a las figuras y líneas de Nazca, pues pensar en palos y cuerdas para dar forma a todo aquello, me da a entender que  la civilización actual está atrofiada mentalmente.

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