Cartas de una sombra
José Antonio Córdoba.-¿Qué tiene el pasado que tanto me gusta? Buena pregunta para quien pueda tener una excelente respuesta. Hoy, que tanto hemos dejado de mirar al pasado para cerrar los ojos en el presente e imaginar el futuro.
Hoy traigo a este sumar de letras sin sentido una frase de Joubert: “Las obras de los antiguos, incluso las mediocres, son todas marcas de un buen sello”
Pesamos que el presente es un momento tan efímero que a cada letra que escribo las remito directamente al pasado, quizás por ello dejamos de prestarle atención para imaginarnos el presente, es decir, la letra siguiente a la última que he escrito. Pudiera ser así de sencillo, pero el mundo, el Universo y la vida son más complejos.
¿Dónde te encuentras ahora mismo, en tu pasado, presente o futuro? La obviedad nos diría que en el presente. Curiosamente el ser vivo tiene la cualidad de estar en los tres periodos de tiempo a la vez. Siguiendo con el ejemplo de escribir una palabra, esta nace en el pfuturo (imaginarla), al grabar sobre el papel la primera letra de esa palabra actúo en el momento presente, pero al imaginar la siguiente letra que continúa en esa palabra, paso nuevamente al futuro y al grabar la segunda letra en el papel, la primera ya es pasado, por lo que el ciclo futuro, presente y pasado, tiene un carácter cíclico en nuestra existencia y en la de la vida.
Por ello cuando miramos y amamos el pasado, no es que seamos unos enfermos mentales, ¡que también!, sino más bien es que hemos llegado a entender cómo funciona y nos afecta la línea temporal antes descrita. Porque si algo nos caracteriza al ser humano con respecto a otras especies vivas, es la capacidad de desplazarnos desde el presente, bien, al pasado o al futuro. Sin embrago, el misterio de lo pasado se acrecienta al comprobar como allí existen referencias al presente e incluso a nuestro futuro.
A los que nos gusta de bucear en las profundas aguas del pasado en la categoría de aficionados, quizás seamos unos románticos dementes o viceversa, y es verdad, yo certifico mi demencia, pero a los que os llamáis cuerdos del presente, os pregunto: ¿Ustedes, no vivéis en el pasado?, ¿seguro? Cuando os respondáis a estas preguntas lo estaréis haciendo en pasado.
El pasado, es digno de tenerlo en el mejor, más bonito e iluminado rincón de nuestro salón interior. El pasado debe de ser ese libro de cabecera que solemos leer de vez en cuando para no olvidar y de esa forma transmitírselo a nuestros descendientes.
Los errores que cometamos en el futuro serán porque no habremos leído lo suficiente ese preciado libro.
¡Buena lectura, amig@s!

