Cartas de una sombra
Princesa Sofía, 2o C
José Antonio Córdoba.-Sigo estas últimas semanas asistiendo al C.E.I.P. Princesa Sofía, como cuenta cuentos para los alumnos de 2o. Sí, a las tres clases. Las de la Seño, Victoria, Susana y Ana. Mi agradecimiento a ellas, por dejarme terminar este curso con los peques. Me hacen sentirme feliz junto a estas privilegiadas mentes, de estas personitas.
A sus siete años, ya trabajan con una herramienta que me llamó la atención y que ha motivado les brinde mí columna. Esa herramienta es la investigación, como desarrollo del aprendizaje. Ellos realizan pequeños trabajos de búsqueda de información, para desarrollar sus competencias básicas.
Platero y Yo, ha sido la temática que hemos tocado con motivo de cumplirse el centenario de su .creación (1914-2014)
Ultimo de los trabajos que mis manos tienen el placer de contemplar de estos pequeños. Si tuviera que actuar de jurado de buen seguro, que me abstendría de votar ninguno de ellos, pues todos han mostrado estar a la altura.
Mis pequeños investigadores han sabido captar la esencia de Platero, y del verdadero valor de lo que implica ser un Premio Nobel. Me han presentado sus trabajos en los más diversos formatos,de la misma manera que sus contenidos han variado, las ilustraciones van desde el simple carboncillo a la colorida gama de colores universales. Hojas blancas lisas, a rayas, dos rallas,
letras menudas, medianas, rectas o levemente inclinadas, pero si hay una cosa que me llama la atención para alguien como yo, que le gusta mucho los trabajos bien presentados y curiosos, puedo garantizarles que estos pequeños me han enamorado con sus trabajos. No hay uno igual, y ninguno muestra desidia en su ejecución. No solo en colorido destacan estos trabajos, sino incluso en el formato de las hojas.
Entre estos trabajos una alumna me habla de su participación en el “Sofía Información” periódico escolar.
Sería bonito que el día de mañana estos pequeños encontraran en la vida ese pequeño y juguetón Platero. Que entre nuestras calles y sus rincones encuentren la poesía de la vida. En plazoletas, playa y jardines encuentren lo más preciado del ser humano, el amor. Pero sobre todo, que duden siempre, que aprendan a cuestionar las cosas y el porqué de las mismas.
Trabajos de grupo, en solitario, comentarios de textos, apreciaciones personales, sobre Platero y su triste final, pero sobre todo del cariño que les ha dejado en sus cora
zones. Este es el mayor reconocimiento a Juan Ramón Jiménez en primer lugar, y a mí, porque me ha permitido ver Platero desde la perspectiva de estos pequeños escritores.
A mis pequeños investigadores, a mis pequeñas mentes inquietas, a mis pequeños aventureros de libros, de historias, de cuentos. Recordad que en todos nosotros vive un pequeño, tosco,
peludo y cariñoso Platero. Recordad que las historias y sus personajes nos ayudan en nuestra vida.
