Cartas de una sombra

José Antonio Córdoba
Hoy más que nunca…
José Antonio Córdoba.-Día del Pilar, ¡bendito día para España y para aquellos países que fueron un día parte de ella!.-El doce de Octubre es fiesta de guardar, de exaltación espiritual, de orgullo nacional e internacional. Tal día como hoy pero de 1492 se descubrió las Américas.
Además la Virgen del Pilar en sí guarda su propia leyenda. Se cuenta que uno de los apóstoles siguiendo el mandato de Jesús, de propagar la fe, llegó a la península ibérica, tierra que aún desconocía la fe cristiana. Pero el tiempo pasaba,  el apóstol y sus  escasos seguidores no conseguían que los nativos abrazaran esta fe -que por el resto de los siglos sería referente de nuestra España-, entonces el buen apóstol Santiago, con hondo penar en su corazón, y estando cerca del entonces río íbero apeló entre rezos y sollozos a Dios y a María.

Continúa la leyenda, que en un momento dado, aquella consoladora de afligidos, madre celestial, aún en carne, pues vivía por aquel entonces, se apareció ante Santiago, quien no daba crédito a lo que acontecía. María, vislumbró la labor que llevaría a cabo este apenado apóstol. Entonces le miró y animó a Santiago a continuar con su ardua labor. Bien era sabido por la Madre del Redentor, que el apostolado de Santiago no solo calaría en la península, sino que con el paso de los siglos atravesaría el océano del Fin del Mundo.
 

Nos hicimos cristianos. Los mártires “regaron con su sangre la tierra ardiente”. El cristianismo se propagó y arraigó en la cultura hispánica. Tiempo más tarde, allí donde el apóstol aclamara a Dios y se le apareciera la Virgen se habría de levantar hasta acariciar los cielos el templo de María. En este santo lugar hombres, mujeres, niños y niñas; padres, madres,  hijos y hijas acuden a sentirse arropados por la Virgen del Pilar.
 
Pero como lo que ha de ser en el cielo será en la tierra; lo que es en España tendrá su ser en América, de esta forma aparece en este continente la Virgen de Guadalupe.
Hoy como español, no puedo dejar de felicitar a las Fuerzas Armadas, símbolo del espíritu de España.
 

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