Cartas de una sombra
José Antonio Córdoba.-Es ese tiempo de transición entre la infancia y la adolescencia, donde renacen nuestros sueños e inquietudes, que nos irán definiendo a lo largo de nuestra vida.
Pero es esa inexperiencia la que nos ciega y no nos deja comprender del todo nuestro destino, y es así, que la mayoría de nuestra vida marchamos como un barco sin dirección, mecido por el oleaje vivo de un temporal.
Cuando miramos hacia atrás intentando comprender donde perdimos el control, pensamos en encontrar un motivo tan grande e impresionante como lo fuera en su tiempo el Faro de Alejandría, pero nuestras esperanzas se desvanecen y volvemos a mirar hacia adelante resignándonos a ese vaivén bravío de océano impetuoso que es la vida misma. Con el tiempo acabamos por hacer nuestro el coraje salvaje del oleaje embravecido, dándonos la falsa sensación de controlar nuestro rumbo.
Sin embrago, cuando miras atrás y atiendes a bajar la mirada, sin otra intención que la de contemplar el oleaje roto por el paso de la embarcación, encuentras como en el crepitar del oleaje, apenas perceptible, luchando por mantener el vuelo, una gaviota trata de fijarte una referencia. Algo tan insignificante en esa inmensidad. ¡Pues sí! Ayer mientras desleía lo leído, aparecía entre las letras del texto un título “El monte de las Ánimas”. ¿Quién no hemos leído esta mágica obra?, ¿Quién no ha escuchado hablar de su insigne autor? En aquél tiempo donde leer una apasionante obra, era algo sagrado y muchas veces incomprensible. En aquél tiempo de mi paso de niño a hombre, llegó a mis manos las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer. Es en esa obra donde tuve mi primer contacto con la mítica Orden del Temple.
Quién puede dejar pasar ese momento del texto en que las sombras del los templarios muertos en aquel monte, cobran vida y toman nuevamente las armas para vengar la afrenta sufrida por el egoísmo del ser humano. Aún hoy en día cuando recuerdo estas ya desvariadas letras, el frío de la Noche de los Difuntos me invade y mi aliento se torna en espeso y áspero hielo.

