Cartas de una sombra
José antonio Córdoba.-Invención o no, de nuestro subconsciente, el recuerdo es algo que aún el ser humano, tiene que madurar y estudiar bastante.Si comparamos nuestros años de evolución con respecto a los de nuestro propio planeta, o, mejor dicho el que nos ha tocado vivir, sea una pretensión ociosa por parte de nuestra moderna sociedad. Planteémonos un momento la siguiente cuestión: ¿Por qué el ser humano moderno, niega casi categóricamente la existencia y el contacto con otras culturas del Universo conocido o por conocer?
Cuando lees relatos de culturas y civilizaciones de las que hemos evolucionado nosotros, y estos relatos recopilados de las tradiciones y leyendas, nos plantean la seriedad con la cual, los antiguos asimilaban la evolución humana como parte de ese Universo tan conocido para ellos, con unos errores mínimos, que incluso nosotros con los medios tecnológicos actuales, nos cuesta trabajo equiparar.
Siempre he planteado la necesidad de basar nuestra evolución en una mejor asimilación de nuestro pasado. En el pasado se encuentra las claves que podrán permitirnos comprender hacia dónde vamos. ¿Quién sabe?, quizás estemos buscando en la lejanía lo que debemos de buscar en nuestro entorno. Sea momento de ver la viga que tenemos en nuestro propio ojo, en vez de buscar la astilla en el ojo del vecino, un vecino que por más no sabemos si están allí donde hoy se afanan los científicos en buscarlo.
La verdad, que a mí me convence, es aquella que me anima a pensar que existe algo más que este ciclo simplista de nacer, crecer y morir. ¡No me he olvidado de la evolución!, pero para evolucionar antes debemos de comprender, asimilar y experimentar en cada poro de nuestra piel, la esencia del Universo, utilizando como conductor la Naturaleza que nos rodea. Pues de ella, extraemos nuestra diferencia, ¡erróneamente! Cual aficionado es el ser humano a clasificar, y es esa propia clasificación, la que empeñamos en exponer, como la excusa que nos independiza de la Naturaleza del Universo.

