Cartas de una sombra

José Antonio Córdoba
En el olvido.
José Antonio Córdoba.-No es la primera vez que me acuerdo de ella, pero esta semana me siento melancólico, probablemente sea por la noticia de la marcha de nuestra alcaldesa a la Corte de Susana Díaz.
Este verano hemos sido testigos del estado lamentable en el que vecinos y foráneos hemos dejado nuestra villa.
Esta mañana sin ir más lejos, andando por la calle Ancha, era deplorable la suciedad existente en el adoquinado, que de buen cuidado, que si se cae un niño al suelo más vale no recogerlo.
Pero no voy a hablar de la suciedad de nuestras calles o plazas. Hoy traigo a estas líneas el recuerdo de un rincón sanluqueño que ha quedado en el olvido, esperando que sus piedras empiecen a desprenderse y se convierta en un algo que hubo pero que ya no está.

El lunes, habiendo acercado a mi mujer al convento de Capuchinos, aproveché para tirar unas fotos a mi modelo personal, ese pedazo de rubia que me tiene loquito. A lo que iba, total, que asomados al murete del aparcamiento del convento donde podemos disfrutar de unas buenas vistas, me llamó la atención de la Araucaria que se encuentra en el  patio de la Almona. Las instalaciones de esta casa, varía enormemente con la contigua que de nueva o reformada construcción cuenta en su parte trasera con una piscina.

 
Viendo el aspecto de la Almona, antigua jabonería, me vino a la mente la deplorable imagen que estamos dando a nuestro entorno más inmediato. Cuando nos estamos afanando en crear proyectos fantasmas como pueda ser el Palacio de Congresos (por citar uno que está actualmente en ejecución), y digo fantasma, por el resultado a largo plazo, véase el ejemplo del centro comercial de la C/Ancha, dónde la inversión no es proporcional a su explotación;  otro lamentable ejemplo es el caso del centro comercial Al-Ándalus. En fin son proyectos que ensombrecen el potencial arquitectónico histórico que tiene Sanlúcar.  En el caso de la Almona, que es una estructura del s. XVI/XVII, que según consta tuvo entre otras funciones la de ser fábrica de jabones con una exportación internacional mientras estuvo en uso. Es un inmueble declarado como Conjunto histórico-artístico en el 1973.
 
Hoy es pasto del olvido, de las hierbas y no sé, si del vandalismo.
Cuando contemplo el potencial arquitectónico histórico de Sanlúcar, me hierve la sangre, el ver como se destinan inversiones a proyectos que como decía anteriormente son meras fotos publicitarias de un programa electoral.
 
Amigos y vecinos, centros comerciales los hay a patadas, pero edificios como el de la Almona ¡NO!
Sanlúcar requiere de ideas que reafirmen nuestro legado histórico, ideas que promuevan un turismo selecto y digno de lo que esta villa fuera en otro tiempo.

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