Candidato del PP a las europeas
José A. Bustamante.-Se desveló el misterio. Se descubrió el enigma. Por fin Rajoy se apiadó de los españoles y tuvo a bien revelar el nombre del cabeza de lista de la candidatura del Partido Popular a las elecciones europeas del próximo 25 de mayo. Se evidenció lo que todos sabíamos, Arias Cañete, madrileño de nacimiento y jerezano de adopción, se convertirá en el embajador de la marca España en Europa. Porque, por mucho que nuestro presidente se empeñara en elaborar algo parecido al código Da Vinci, la realidad es que nadie se hubiera hecho millonario apostando por él. La elección era más que obvia.
Lo era, simplemente, porque no tenía candidatos. No contaba con nadie que estuviera dispuesto a dar la cara por el PP fuera de nuestras fronteras, por lo que la única opción era la de proponer a la persona que mejor despachado iba en ese aspecto. Un político al que se le podrá encontrar muchísimas carencias, pero de cara, precisamente, va sobrado.
Solo una persona con el sentido de la vergüenza bajo mínimos podría afirmar que la creciente emigración de jóvenes, en busca de trabajo en otros países, les reportarían experiencias enriquecedoras. Solo un millonario como él -recordemos que es uno de los miembros del Gobierno más acaudalado-, podría decir, con la que está cayendo, que en España se vive mejor con menos dinero. Solo un coleccionista de coches clásicos, bon vivant, y amante de la buena mesa como el Sr. Cañete sería capaz de decirle a los ciudadanos que no pasa nada por comerse los yogures caducados o por ducharse con agua fría.
Espero con impaciencia qué será lo próximo que diga este mitad político-mitad empresario sobre los emigrantes cuando él se haya convertido en uno de ellos. Recordemos que estando aquí aseguró con rotundidad que el colapso en las urgencias era debido a los inmigrantes y que por culpa de éstos ya no existían camareros “como los de antes”. Tampoco sé qué pensará al verse rodeado allí de tantas mujeres. Espero realmente que no diga la barbaridad que dijo aquí al aseverar que a las mujeres había que “utilizarlas como al regadío, con mucho cuidado, ya que le pueden perder a uno”.
Lo que sí podemos asegurar sin miedo a equivocarnos es que el nuevo cabeza de lista del PP jamás se podrá ganar la vida como vidente. “Ni prevemos grandes problemas en las aguas españolas ni para los recursos pesqueros", no dudó en afirmar sobre el desastre del Prestige, a la postre la mayor catástrofe ecológica en las costas españolas.
Arias Cañete, el hombre que bajo su mandato en Agricultura se ratificó el acuerdo de la UE con Marruecos para la libre circulación de mercancías provenientes de nuestros vecinos africanos, con la consecuente ruina para el sector hortofrutícola español. Arias Cañete, el ministro que como máximo responsable de Medio Ambiente indultó a más de 10.000 viviendas ilegales con su nueva Ley de Costas. Arias Cañete, ese político millonario casado con una hija de J. Pedro Domecq Díez y nieta de los marqueses de Valencina, que con la nueva Ley de Montes pretende cerrar éstos para el uso exclusivo de cazadores durante jornadas de caza y que abre la posibilidad a construcciones públicas en montes quemados por incendios.
Ha apurado mucho Rajoy para hacer público el nombre de su elegido, sí, pero es bastante lógico. No es plato de buen gusto tener que presentar a tal sujeto. Ni siquiera para Rajoy.

