Abortador de derechos
Gallardón, el abortador de derechos
José Antonio Bustamante.-Nada me hubiera gustado más que dedicarle mi primer artículo del año a abogar por la ilusión y la esperanza y poder lanzar mensajes positivos, pero lamentablemente nuestros gobernantes se han propuesto no darnos ni un solo día de tregua, ni un respiro, en lo que a recortes de derechos se refiere. Esta vez ha sido Gallardón, ese falso progre que mientras fue alcalde de Madrid dispensaba de forma gratuita la píldora del día después, incluso a menores, el que se ha cubierto de gloria. El mismo que hacía campaña por el uso de preservativos y apoyaba las bodas entre homosexuales se ha plegado a las exigencias de la iglesia y del ala más dura y rancia de su partido.
Cristina Cifuentes,Jorge Sémper oJosé Antonio Monago, que ha afirmado que “nadie puede negar a nadie su derecho a ser madre ni tampoco nadie puede obligar a nadie a serlo”, son solo algunas de las voces discrepantes dentro de su partido. Pero esta vez se ha ido más allá y el proyecto de ley ha traspasado fronteras. La ministra de Derechos de las Mujeres y portavoz del Gobierno francés, Najat Vallaud-Belkacem, ha asegurado que “el derecho al aborto es un elemento importante”.
Nos quisieron vender, desde el mismo momento que se aprobó la ley de plazos en julio de 2010 por el gobierno de Zapatero, que la tasa de aborto aumentaría de forma escandalosa en todos los tramos de edad y, especialmente entre las más jóvenes. La realidad de las cifras ha golpeado de lleno a Gallardón y a sus defensores: durante 2012 descendió el número de abortos en casi 6.000, suponiendo un 5% de bajada. El año anterior, el primero completo con la actual ley de plazos, aumentó un 4,7% por lo que podemos hablar claramente de una estabilización de dicha tasa. De hecho, durante ese 2010, la tasa se situó en 11,49 mujeres por cada mil, que era exactamente la misma cifra que la dada en 2007 y por debajo de la tasa de 2008 que fue de 11,78.
Por tanto, durante un período durante el cual el aborto no era libre se abortaba igual o más que actualmente, lo que corrobora que una ley más restrictiva no es sinónimo de bajada de números de abortos. Tal extremo se confirma en el estudio mundial realizado por la OMS y el Instituto Guttmacher, de enero 2011 en el que se revela que hay más interrupciones del embarazo allá donde es ilegal. “Aprobar leyes restrictivas no reduce la tasa de abortos pero sí aumenta la muerte de mujeres”, afirma Gilda Sedgh, autora del estudio. En dicho estudio se constata que los países que gozan de una ley de plazos tienen las tasas de aborto más bajas de Europa.
Hasta aquí los números, mi opinión personal al respecto es una ley de plazos, que ya ha quedado demostrado que funciona y estabiliza el número de abortos -los países europeos con menor tasa tienen precisamente ley de plazos-, aunque introduciría un cambio en la actual. Yo sí veo imprescindible que las menores de edad necesiten autorización expresa de padres o tutores -salvo casos excepcionales- para interrumpir de forma voluntaria el embarazo. Si para comprar un paquete de tabaco o una cerveza necesitan ser mayores de edad no veo motivo para hacer lo contrario con algo tan importante como el aborto.
Mención especial para el presidente de Derecho a Vivir, Ignacio Arsuaga, que ha rechazado el supuesto del aborto tras una violación.Podría decirle cualquier barbaridad, pero me limitaré a desearle que nunca tenga que lamentar una violación en el seno de su familia.
