Opinar

Enrique Romero Vilaseco
Opinar bajo el anonimato
Enrique Romero Vilaseco.-Uno de los graves problemas con los que cuenta Internet es que el personal puede ponerte a parir y a caer de un burro tras un nick, apodo o alias, es decir, protegido bajo el más absoluto de los anonimato.  Y claro está, ¿quién se puede defender de las calumnias, difamaciones, mentiras y exabruptos con un enemigo “invisible”, sin conocer su trayectoria política, social, humana y de toda índole? Si a todo esto le sumamos la envidia, el rencor, la ira,  los celos, el resentimiento y la falta de objetividad, (no hay más ciego ni sordo que aquel que no quiere ver ni oír), la cosa se complica sobremanera. Esos valientes, escondidos tras la manta del anonimato, no son otra cosas que cobardes y viles seres, incapaces de mantener una disputa, discusión o enfrentamiento dialéctico a través del saludable ejercicio de la palabra y con luz y taquígrafo.  Evitan en entrar a comentar la noticia, el asunto a debate y a análisis, y salen por peteneras, por los cerros de Úbeda y sin “comentar” lo el asunto en cuestión. Esto también debería ser mirado con lupa por el moderador y permitir que los argumentos fueran únicamente dirigidos al tema que se trata. Todos estos “valientes”, ratas de cloacas escondidas, tienen tan rabia que hacen que su mente le distorsione la realidad.
 
Lo peor que te puede pasar en la vida es pasar indiferente por ella, este no es mi caso, para bien o para mal, tengo una larga lista de seguidores y animadores que se preocupan de lo que digo y hago, luego soy importante para ellos, no pueden vivir sin mi. A todos les doy las gracias por peder parte de su valioso tiempo y dedicarse, al menos por un momento en el día, a ponerme vestido de limpio, eso sí, bajo el más vil anonimato y con la cobardía de sentirse impune al sano ejercicio de la réplica y duplica de mi modesta persona.
 
Soy consciente de qué suelo meter el dedo en la llaga, y eso no lo aguantan, no lo soporta, no admiten que cuando escribo algo lo respaldo con documentación y que lo que digo es la pura verdad, esto resbala, jode y molesta, como un chino en un zapato. A mi me trae sin cuidado, allá ellos con sus miserias y sus frustraciones, con su mala baba, terminaran ahogándose en su propia bilis.
 
Lo peor de estos individuos, osados y crecidos porque saben que no van a salir a la luz sus miserias, es que son incapaces de dar la cara y defender sur “argumentos” respaldado con documentación, y con ejemplos empíricos y profunda clarividencia. El saberse seguro bajo un pseudónimo les hace opinar sin conocimiento de causa, pueden decir todos los despropósitos habidos y por haber, las barbaridades más grandes que uno pueda imaginar. También demuestran su ignorancia, osan al dar consejos y lecciones, y lo peor de todo, escupen por su boca toda la mierda que alberga su empobrecido corazón. En definitiva, son unos  acomplejados incapaces de firmar con nombres y apellidos.
 
Yo estoy acostumbrado a debatir, rebatir y defender mis ideas, erradas o acertadas, pero siempre sabiendo con quien me bato el cobre, e intento demostrar mis argumentos con documentación. Otros sólo se dedican a despotricar y no mueven un dedo ni hacen nada para el bienestar de los demás ni de la sociedad. Se conforman con entrar aquí y juzgar a todos y la labor que hacen los demás, pero eso sí, ellos no mueven un dedo por cambiar las cosas, ni se comprometen en nada, ni luchan por nada, en resumen lo que les va es destruir y buscarle a todas las cosas la parte negativa.
 
Cuando escribo algo, en mi nombre o en nombre del partido, pongo nombre y apellidos y todos saben quién soy y pueden rebatir mis ideas, porque me conocen, ya que nunca me escondo. Eso es lo que yo le rogaría a toda la sarta de comentaristas que bajo diferentes apodos: buenaventura, quillo, eligio gonzález, durruti, etc. me acribillan sin dar la cara para que yo pueda defenderme y sacar a la luz sus miserias. Nadie está libre de pecado, y el que esté que lance la primera piedra.
 
Esta lucha desigual, tiene dos maneras de ser afrontada. Primera entrando en contestar a cada comentario, lo que es a todas luces un error, pues te pasaría la vida pegado al ordenador y perdiendo el tiempo. Segunda. Pasar de las chorradas que dice la gente y no contestar a ningún maléfico comentario, esto es de más inteligente y sensato. Ya que lucifer mata mosca con el rabo cuando se aburre, y en este portal hay muchos Satanás suelto.
 
Hay una Tercera solución que la gente tan valiente que escribe los comentarios, se decidan de una vez en rebatirte a través de otro artículo, por supuesto firmado con nombres y apellidos. Como muy bien han hecho algunos de los colaboradores de Sanlúcar Digital, que aunque no comparta con ellos sus ideas, le agradezco la valentía demostrada a dar la cara y poder tener un intercambio de opiniones sabiendo cada cual a quién se enfrentaba.
 
Me temo que los cobardes seguirán escondido tras el anonimato y no tendrán los testículos ni redaños para, con nombres y apellidos, firmar un artículo donde expresen su opinión y rebata mis escritos.
 
Como eso no sucederá, y el señor Pepe Fernández, va a seguir permitiendo que la gente escriba sin dar la cara, estos “señores” por llamarlo de alguna manera, seguirán contribuyendo a la gran injusticia que supone el que te acribillen con difamaciones, mentiras y calumnias, sin tener la posibilidad de defenderte.
 
Que le vamos a hacer, como diría el clásico: Tiene que haber gente pa tó.
 
P.D. Valga esta contestación general para todos esos que dicen sandeces a través de los comentarios. Tranquilos, seguid con vuestra campaña de desprestigio, estáis contribuyendo a mi fama. Batir el record de comentarios en un escrito realizado por mi, no pienso salir al paso de ninguna gillipollez que escupen vuestras bocazas.
 

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