Por lo menos nos queda la palabra, siempre nos quedará la palabra y unas letras por escribir

Eduardo Dominguez Lobato-Rubio
Por lo menos nos queda la palabra, siempre nos quedará la palabra y unas letras por escribir
Eduardo Dguez-Lobato Rubio.-Por escribir y contarles que siguen las gentes enamoradas de nuestro pueblo, lo sabemos cuando vuelven desde otros lares, son los recuerdos de los que vienen, y nos cuentan de sus viajes más o menos largos, quizá por la carretera de Extremadura, antigua Vía de la Plata, y que por Sevilla , cuando ya en Sevilla, disfrutan ya de ese puente del “Centenario”, y nos cuentan, también,  que ven entonces ese Guuadalquivir, aun joven, sus aguas, sus mercantes y su antepuerto sevillano, a solo pocas millas ya de su desembocadura en Sanlúcar.


Y nos dicen también, que vienen de otras plazas, otras calles, otras gentes, otros aires y colores, entre grisaceo o amarillo, pero siempre con el horizonte puesto , en estas plazas, en estas calles, en estos aires……
 
Y cuentan que alguno  navegó, alguna vez,  con entusiasmo y alegria por toda la broa del Guadalquivir, y que algún sustillo que otro le ha dado " la Barra ", y que hasta en una ocasión ,alguno,  ha tenido que desembarcar en la Playa de Malandar, dejar el barco en la arena, patear toda la orilla hasta coger la barcaza de los Cristóbal y al día siguiente volver al barco como si nada,  ¡ y eso si que es afición ¡,   decía nuestro amigo……
 
 Y decía también, nuestro amigo , que no en vano el barquito de vela se llamaba  “ tosta ki “, porque todo está aquí, en Sanlúcar.
 
Nuestro amigo, tanto  habla de nuestro pueblo, tanto lo quiere, y tanto lo desea cerca, grande, bonito, limpio y prospero que casi se diría que él es hasta más sanluqueño, que nosotros mismos.
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