PonienteLargo31
Rumbo= 151º longitud= N036º 46,759’ Latitud= W006º 21,259’.Tajaba la mar, rugía la corriente, y se desataban espumas, y seguía navegando, por la esquina de Balbino. Dicen que taberna ensimismada en tapas de la tierra y guisos marineros. Aquella tarde de pleamar provocada y olas desmedidas la barra de la taberna derramaba las últimas fuentes de tortillitas de camarones, langostinos ahogados en la última cocción y algún cazoncito deliciosamente reogado en aceite de oliva.
Podría ser Agosto, mes de calores, de niños, de vacaciones, de refrescos de colores que casi brotaban por las mesas de las terrazas. Aquel mes de tranquilo sueño, de desayuno con lectura o charla facil, de paseito por el centro, de compras en la Plaza o por las tiendas de la capillita. Quizás fuera en Agosto, con la playa al fondo y el baño fácil, con algun que otro ratito al sol, con tapitas variadas, con almuerzo tipico, y con siesta rigurosa. Tardes de cafelito reconstituyente y partida de ajedrez, o de cartas, o la charla.
Pero aquel día las aguas seguían subiendo y aquellas farolas, otros días de secano y tedio acumulado, disponían ahora sus brazos luminarios a modo de defensas improvisadas ante tanta corriente. Las butacas de plástico de los atardeceres flotaban sin rumbo entre bolsas de plástico y el ramaje de boganvilla.
Al fondo aquel reloj, fachada del antiguo Ayuntamiento, de frontal elegante y pétreo, de balcones abiertos a la Plaza y herrajes corridos. Reloj vigía y testigo, aquél que despertó a sus gentes para elecciones de cambio, de esperanzas nuevas y gobiernos por venir. Reloj que anticipó manifestaciones, reuniones clandestinas, procesiones, bienvenidas en ferias o pregones, y ahora, desde arriba, adivinando ya su destino de oxido, parálisis y abandono.
Eduardo Dguez-Lobato Rubio

