Poniente Largo 38

Eduardo Dominguez Lobato-Rubio
SanlúcarSur Ponientelargo Capítulo 38
Ahora los escalones se estrechaban, y  como antes, marcaban camino, cuesta arriba, ciudad ya conquistada por las pisadas de otras gentes, desde moros a cristianos, fenicios o bretones. Ahora era este mar el que gobernaba a su paso con olas entrantes desde la rompiente de la Barra, venidas del Coto, a lo mejor volvían después de ochocientos años, idas y venidas, ¡ cosas que tiene la vida ¡, y otra vez a marear por el barrio alto, y ¿ que hicieron tantos años perdidas ?, ¿qué sería de aquellas promesas embotelladas y que un día se arrojaron precisamente en aquellas aguas que iniciaban su retirada.


Rumbo= 156º

longitud=  N036º 46,667’
Latitud=  W006º 21,235’
La calle Bretones traslucía sus tiempos de brillo y prestancia de arrogantes caballeros ingleses caminantes, engreídos y consentidos por privilegios y honores, aún quedaban los restos de la gloria desmontada, en portales, en callejones y recuerdos pintados.
A estribor y a un cuarto de milla avante se abrían espacios encantados, la aguja marcaba 186º, y navegaba hacia el suroeste, l= N036º 589’; L= W006º 21,254’, mirador hacia la otra Banda, frente a la Iglesia de la Merced.
 
El barco subía con la marea, rumbo a Posada de Palacio, donde las gentes llegan y se desvisten, donde las maletas ruedan por patios corregidos, entre esmaltes y macetas. Pocas casas quedaban ya de aquellos años, de calle Caballeros, origen señorial de la ciudad y renombre entre escudos y fachadas. Pocas pudieron mantener decoro y galanura con el paso de los años, pocas mantener su verticalidad, encerando sus portones o encendiendo sus faroles del zaguán.
 
La mar corregía desniveles, hacía un nuevo horizonte, donde hubo espadas socorridas, agua, donde sombreros enguatados, agua, donde patrimonios renovados, agua, solo agua y nada más que agua.
 Rumbo a la Casa de Maternidad, esquina trasnochada, revocos maltratados,  se caía por descuido y abandono, como se caen otros muros de esta ciudad. No había ánimos conservadores ni palaustres generosos que sostuvieran el paso de los años,  aquí nació aquel marinero….
eduardo dominguez-lobato

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