Poniente largo 29

Eduardo Dominguez Lobato-Rubio
SanlúcarSur Ponientelargo capitulo 29           
-Y serían dos tías que no veas
-Una, la más alta un monumento, eso dicen, metida en carnes y con dos tetas así-.El maestro curvaba los brazos por delante como si abrazara dos sandías enormes.
-Joder, vaya plan…
-Fíjate cómo se han puesto las cosas. Despelote total. Bueno, tendrán calor, digo yo.
-Vamos al fin del mundo, está visto.
El que vaya, yo pienso quedarme aquí por si las moscas.
-Bueno, lo que sea, sonará-.

Quintín hacía un encogimiento de hombros y desaparecía tras el periódico.

El local olía a cerote, a cuero, a betún, a parafina y la luz, según llegaban y pasaban los nubarrones, guiñaba con lentos, intermitentes parpadeos.
Se escuchaba aquel claxonazo súbito y el derrape de las ruedas. Un hombre gritaba:
-”Niñooo…”, y una mujer chillaba.
Luego dijeron que no fue nada, sólo el susto, qué niño, por Dios, hasta la punta del pelo estaba del niño.
Ya el maestro salía a la puerta, restregaba las manos en el delantal y entraba rascándose la nuca:
Jodidos niños con las pelotas”.
En la radio, de Josechu para sus compañeros de trabajo y de Felipe para Loli, “Fandangos de los campos marcheneros“, por el maestro de maestros Pepe Marchena.
Fandangos acompasados, musicales, como una flauta, desde el puro gorjeo al bajo de órgano. Escuchaban los dos, inmóviles, con la mirada perdida en el vacío. Cuando el cante remataba, Quintín fruncía los labios y afirmaba con la cabeza. Se dirigía al maestro:
Eso es cantar, joder, hay que ver cómo cantaba ese tío, igual que un jilguerillo.
Como ése nadie, -el maestro movió la cabeza hacia la radio-.
Así, con los tercios metidos, nadie.
Quintín ha vuelto a los papeles, sección “Internacional“.
Las fuerzas conjuntas iniciaban maniobras conjuntas a finales de mes. Sin acuerdo en Oriente Medio, Guerra en Irak, jaleos en Nicaragua, jaleos en Bolivia. Los misiles de Corea. El Parlamento Europeo. Crisis gubernamental en Italia. Centenares de víctimas en accidente de aviación. Cuarenta y dos muertos en un choque de trenes. Peligro de marea negra en Galicia…otra vez…
Abajo, la fotografía del petrolero gigantesco sobrevolado por dos helicópteros. Ochenta mil toneladas de petróleo flotaban sobre el Atlántico y una posible marea negra arrasaría la vida animal en veinte kilómetros de costa… Quintín silbaba y decía:
Tiene castaña esto de las mareas negras. Una ruina.
-Pero, ¿aquí?-. El maestro levantaba la cabeza alarmado. Miraba con la boca entreabierta.
-No, hombre, qué va, por ahí. Mira-.
Ladeaba el periódico y le enseñaba la foto desde lejos.
Menos mal. Porque lo único que le falta a este pueblo es una marea de esas. El remate de los tomates-. Tosió.
Pasaba aquel ciclomotor a escape libre y el maestro encogía el cuerpo como si esperase el estallido de un obús. Según se alejaba el estruendo, abocinaba los labios en dirección a la puerta: -”Cabróooon… “.
Después señalaba con el pulgar hacia fuera:
-¿Es que no hay quien termine con esos mamones, joder?. ¿Será posible?-.
 
eduardo dominguez-lobato rubio

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