El lagarto cruza la carretera

Eduardo Dominguez Lobato-Rubio
El lagarto cruza la carretera
Eduardo Domínguez-Lobato.-Estamos en verano y estamos en mi pueblo, por eso, con estas dos premisas en la mochila, hoy, he visto un lagarto verde cruzando por la carretera, digamos de la Jara o de la Algaida.  Diciendo, aquí estoy yo, con los calores, esos que la sangre alteran.
Todos hemos conocido a mayores que entre sus achaques abrigaban su vejez entre sábanas y mantas hasta que algún lagarto cruzara la carretera, síntoma veraz de aquellos primeros calores.
– No me levanto hasta que el lagarto cruce la carretera.
En fin, que inmersos en agosto estamos, en este mes encantado y celebrado por todos, por lo de las vacaciones oficiales, por lo de los chiringuitos de playa, por lo del bañador y el pareo desde la mañana hasta la noche.
 
Y oímos cada noche los coros de golondrinas nuevas, vemos los garabateos de las mariposas y nos alegramos con los pajarillos de siempre, esos de la música en el pico. Porque estos primeros días de agosto son como si estrenásemos edad, como si inventáramos el tiempo, como si algo en nuestro interior verdeara de nuevo como las flores, como los árboles, como las plantas.
 
Y , claro, viene la ebullición de los glóbulos, el tirititran  de los adentros, ese latigazo que los poetas de todas las épocas han llamado de mil maneras.
 
Y las tardes siguen acompasadas a las idas y venidas de lanchas vigilantes y helicópteros celosos, porque dicen que Doñana es reserva de aves, de naturaleza ensimismada y ahora, también, en este agosto desmelenado, reserva de política nacional, presidencia del gobierno, pescadora de voluntades, escribidora de decretos y ahora, paciente novelista de renglones futuros para esa nueva España que siempre se nos prometa a cada vuelta de esquina.
 
Pero nosotros a lo nuestro, a nuestros arriates, a nuestros abonos, a la cerveza sin alcohol, al yogurt desnatado, que esas medidas sí las seguimos y controlamos, por eficaces, por veraces, por sencillas, por comprobadas, las otras, el límite de velocidad, la reducción del déficit, la deuda pública, los índices de riesgos….
 
-Palabras siempre palabras, lo mismo , siempre lo mismo.
Nos viene ahora a la memoria el verso de aquel poeta desesperado:
– ¿ Quién me ayuda a deshacer agosto ?
 
Palabras, palabras para la literatura, palabras para el vacio. Porque agosto viene a ser como la vida misma,ilusiones, cansancios, desengaños, amores y desamores, como la vida, como la muerte.
En todo caso, así son las cosas, anunciado agosto, entre heraldos de toda la vida, con las avanzadillas, por ejemplo, de pequeños milagros como este: el del lagarto, brillante, verde intenso, ese que hoy he visto cruzar la carretera.
Eduardo Dominguez-Lobato Rubio

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