SANLÚCAR: RECHAZO CIUDADANO A LA SUSTITUCIÓN DE LA CUBIERTA VEGETAL DE LA MEDIANA DE UNA AVENIDA POR CÉSPED ARTIFICIAL.
En plena emergencia climática, nuestros responsables políticos van a sustituir vegetación natural por césped artificial en la mediana de la Avenida de la Manzanilla, sin pensar en las consecuencias ambientales, sociales, laborales y de salud para la población. Estamos ante una visión cortoplacista del ideario puramente economicista en el que basan la gestión del municipio, ante un desconocimiento absoluto de los innumerables beneficios que las plantas proporcionan al medioambiente de la ciudad y a la salud física y emocional de sus ciudadanos y ante una percepción errónea de lo que son la estética y la belleza.
Colocar la economía por delante de la salud y el futuro de generaciones venideras es un error muy grave. A pesar de las evidencias científicas, que desaconsejan el uso del plástico como recubrimiento urbano por razones de salud pública y ambiental, el actual equipo de gobierno, al igual que otros anteriores, y la Excma. Diputación Provincial de Cádiz no ven ningún inconveniente en cubrir con ese material estéril, sin vida y altamente contaminante las medianas de nuestra ciudad en lugar deponer en ellas plantas naturales autóctonas con bajas necesidades de agua y de mantenimiento.
Seguimos anclados en la incultura y en la ignorancia a pesar de los esfuerzos realizados por científicos, expertos, asociaciones, incluida esta plataforma, para mostrarnos a todos cuál es la dirección correcta si queremos construir una ciudad saludable y sostenible. Quienes nos gobiernan siguen mirando para otro lado y van a permitir la sustitución de las plantas y de la biodiversidad existentes actualmente en la mediana de la Avenida de la Manzanilla por un césped artificial hecho con derivados del petróleo, como ya hicieron otros gobernantes en la plaza del Pino y en la Avenida Quinto Centenario. Algo que no es ético, ni saludable, ni muy inteligente, ni mucho menos solidario, ya que no se está pensando en el bienestar de los ciudadanos
De todos es sabido que la contaminación por plásticos es una de las mayores amenazas globales a la que se enfrenta nuestro planeta, junto al cambio climático y la pérdida de biodiversidad. En menos de un siglo hemos generado 8.200 millones de toneladas de plásticos y de ellas 6.000 millones son actualmente residuos que siguen contaminando nuestro planeta. Si esto es así, por qué seguimos eliminando la cubierta vegetal en nuestra ciudad para sustituirla por césped de plástico. Prescindir de la vegetación natural que nos rodea significa que estamos renunciando a todos los servicios ecosociales que nos ofrecen: purificación del aire contaminado que respiramos, eliminación de gases con efecto invernadero, creación de biodiversidad en el entorno urbano, control de la temperatura en los meses calurosos, protección contra inundaciones en borrascas o trombas de agua. Incluso es un error desde el punto de vista laboral, pues la instalación de este césped artificial contribuye a reducir la plantilla de trabajadores y disminuir la posibilidad de que haya más gente trabajando durante más tiempo a lo largo de todo el año en labores de mantenimiento de las zonas verdes de la ciudad, todo lo contrario de lo que supone conservar la infraestructura verde que es potenciadora y creadora de empleo, de más puestos de trabajo y más riqueza.
A ello hay que añadir también otros muchos efectos igualmente nefastos, por ejemplo, el césped artificial que quieren colocar puede generar focos insalubres por acumulación de residuos urbanos (basuras inorgánicas, acumulación de polvo, etc.), puede crear problemas de drenaje por acumulación de agua tras la lluvia y generar humedades y moho, puede dar origen a plagas, bacterias y hongos perjudiciales, puede producir malos olores, puede favorecer las escorrentías; además, no forma barrera contra el ruido, no captura las partículas contaminantes que emiten los coches, no absorbe CO2, no emite oxígeno y, sin embargo, contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero.
En el caso concreto que estamos denunciando, tampoco se ha tenido en cuenta la orientación sureste de la avenida. La exposición directa al sol del césped artificial proyectado durante muchas horas a lo largo del día aumentará, sin ningún lugar a dudas, la temperatura del vial y en las horas centrales de los meses más calurosos es bastante probable que llegue a alcanzar los 60º C o que incluso pueda sobrepasarlos, como se ha podido comprobar en otras ciudades.
Todos sabemos que el plástico se degrada con los elementos naturales del ambiente generando micro y nano plásticos que, por un lado, acabarán en el sistema de alcantarillado y de ahí pasarán a nuestras playas, ríos, etc. contaminándolo todo a su paso; y, por otro lado, estos micro y nano plásticos se introducen en nuestro cuerpo con consecuencias nefastas para nuestra salud, pues hay evidencias científicas que demuestran que actúan como neurotóxicos y como disruptores hormonales provocando alteraciones metabólicas: obesidad, hipotiroidismo, diabetes, cáncer de mama y de próstata, etc.
Desde esta Plataforma alzamos la voz para declarar que no queremos césped artificial ni en esta avenida ni en ningún otro entorno urbano de nuestra ciudad y pedimos a nuestros gobernantes que recuperen el sentido de servicio a la ciudadanía y velen por una ciudad saludable, sostenible y realmente amable.




