Puerto Lucero
Como muchos saben, Puerto Lucero es el sobrenombre de Sanlúcar de Barrameda, un apodo que hace alusión a su tradicional carácter portuario y al antiguo Luciferi Fanum, presente en el lema del escudo municipal e identificado desde antiguo con la ciudad Antonio M. Romero Dorado.-Este nombre, aunque poco utilizado en el lenguaje cotidiano, es de sobra conocido. Sin embargo nunca ha caído en mis manos ningún escrito que aclare su origen, su antigüedad y el uso que ha tenido dicha locución. Por ello se me ha ocurrido publicar algunos datos al respecto que pueden contribuir a aclarar los aspectos referidos.
La obra impresa más antigua que conozco donde puede leerse el poético topónimo Puerto Lucero es la Historia de Sanlúcar de Barrameda de Fernando Guillamas Galiano, publicada en 1858. En ella se emplean las siguientes palabras: “ruinas de fuertes castillos, que un día hicieron respetable a Puerto Lucero”. Al año siguiente, en 1859, Narciso Alegret de la Peña escribió en su Profecía Vencedora, en referencia a la Guerra de África, los versos que siguen: “los nobles con su acero / el Betis alzaría / y el mar bramando allá en Puerto Lucero”. Al poco, en 1863, el Romancero Español Contemporáneo, editado bajo la dirección de José María Gutiérrez de Alba, recoge el romance de La Primera vuelta al mundo, escrito por José Lamarque de Novoa, que contiene los versos: “Sereno el mar las riberas / de Puerto-Lucero baña, / y en bando rumor le envía / olas de luciente planta”.
Ya en el siglo XX, Manuel Barbadillo en La ejecutoria de la manzanilla, publicada en 1933, año de la creación de la Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry (la más antigua de España), vuelve a emplear el topónimo diciendo […] en las viejas bodegas de la antigua Puerto Lucero, la Manzanilla puede ahora, al cabo de los años, hacer gala de su valor, de su cuna y de los hombres que a través del tiempo la fueron sacando […]. Y ésta no es la única conexión del término con el mundo del vino, a tenor de la existencia de un oloroso de Delgado Zuleta llamado Puerto Lucero.
Volviendo a lo meramente literario, Manuel Barrios Masero escribió, al parecer en los años 40, Poemas de Puerto Lucero (Itinerario lírico de Sanlúcar de Barrameda), que permanecía inédito en 1955 y que todavía lo está. En 1953, el citado Barbadillo vuelve a usar la locución en Andalucía, alegre gente y en 1954 lo hace Caballero Bonald en Memorias de poco tiempo escribiendo:Son campanarios, matinales tórtolas, vinos que el roble encama, los que ahora me dicen de tu vida. Es el Puerto Lucerocon dioses corroídos por la entraña marina […] En 1962 Rafael Laffón en A dos aguas vuelve a usar Puerto Lucero como sinónimo de Sanlúcar, del mismo modo que de nuevo Manuel Barbadillo en Pacheco: su tierra y su tiempo de 1963 y J. Siroco en la Sirena de piedra, incluida en sus Cuentos de Sanlúcar, de 2003.
Sin embargo, el ámbito en que el sobrenombre ha tenido mayor difusión popular ha sido el flamenco. En 1952 se representaba en el Teatro Cervantes de Sevilla el “superespectáculo de arte folklórico andaluz” Alegrías de Puerto Lucero, del músico malagueño Ignacio Román, en cuyo título se une el ya antiguo sobrenombre de Sanlúcar con la cantiña gaditana por excelencia, dotándolo de nuevas connotaciones al evocar el territorio flamenco de Los Puertos e incorporándolo a la geografía del cante. En esa línea Manolo Sanlúcar compuso en torno a 1977 una pieza para guitarra llamada Puerto Lucero, fundándose por esas fechas la Peña Cultural Flamenca Puerto Lucero, que es la responsable de que este sobrenombre de Sanlúcar les sea familiar hoy en día a numerosos sanluqueños, aunque muchos de ellos desconozcan su origen, significado y trayectoria.
Por todo lo anterior, la noticia más antigua que puedo aportar sobre el uso del nombre Puerto Lucero es de 1858, aunque dado su abundante uso en obras dispares publicadas en fechas posteriores muy cercanas a la citada, es de suponer que no fuera invención de Fernando Guillamas, sino que él la recogiera, bien de la tradición popular, bien de otras obras literarias; punto que queda oscuro por el momento y que espero que alguien pueda aclarar en el futuro.
Antonio M. Romero Dorado, CECONOCA
