Paisajes de Sanlúcar
Antonio M. Romero Dorado.-La Biblioteca Virtual del Real Jardín Botánico (CSIC) es sin duda un recurso fantástico tanto para los estudiosos como para los curiosos aficionados.1 Estando entre los segundos, hace tiempo encontré en ella el Catálogo de las plantas espontáneas de Sanlúcar de Barrameda, que publicó en Madrid en 1911 el padre escolapio Modesto García, en el que registró 963 plantas distintas.2 Un siglo después de su publicación, creo que este ejemplar merece una mayor difusión en Sanlúcar, el ámbito geográfico al que se refiere, puesto que el libro (además de científicamente riguroso), es un detallado testimonio que permite reconstruir en parte cómo era hace un siglo el cinturón de campos que rodeaba el caserío sanluqueño; un paisaje que en este último siglo ha sido más transformado que en varias de las centurias que le preceden juntas.
Se lamenta con humildad el autor en el prólogo, diciendo: “[…] tengo un sentimiento de pena, producido por lo relativamente limitado del campo de mis correrías. Porque estas no se han extendido como yo hubiera querido á todo el territorio del término de Sanlúcar sino solamente á los alrededores de la ciudad, un circuito de cosa de legua á legua y media de radio. Los achaques de la edad me impidieron ir más allá.” A pesar de ello, la laboriosidad y paciencia del escolapio dieron hermosos frutos, que nos permiten disfrutar hoy (siquiera mentalmente) de esa Sanlúcar rural, en gran medida desaparecida.
Noticias sobre la vegetación arvense presente en los navazos (reveladora de la propia actividad agrícola desempeñada en ellos), sobre la vegetación ruderal de las márgenes de los caminos y de los terrenos incultos, alguna que otra rareza botánica,3 la mención a ciertos hábitats casi desaparecidos en Sanlúcar (como los palmarejos), el repertorio de endemismos béticos y gaditanos4, la constatación del retroceso del melífero cantueso,5 el registro de algunos nombres comunes autóctonos6 y aportes a la toponimia local7 (amén de la capacidad evocadora de un léxico exquisito)8; todo ello hace que este librito (modesto como el nombre y el talante de su autor), sea digno de reseña y tan conocido por la gente de Sanlúcar como el Análisis de las aguas públicas de Sanlúcar de Barrameda, escrito en 1872 por otro escolapio de la congregación de Sanlúcar: el padre Faustino Míguez, afortunadamente de sobra conocido y citado.
Antonio M. Romero Dorado
18 de junio de 2011
18 de junio de 2011
1Ejemplo de ello es el libro de COLMEIRO Y PENIDO, Miguel (Académico de la Real Academia de Ciencias de Madrid). Algas observadas en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, Puertos inmediatos, Tarifa y Algeciras. Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales. Ed. Aguado, Impresor de Cámara de S.M. y de su Real Casa. Madrid. 1854.
2 Viendo su interés lo introduje en mayo del 2009 en el artículo sobre Sanlúcar en la Wikipedia, buscando una mayor y fácil divulgación.
3 Véase el registro 697.
4 Calaminta, vicia, aristolochia, picridium… Entre ellos elijo los “plumajes andaluces” (Clematis cirrhosa. L.,también llamada “enredadera andaluza”), fácilmente observables todavía hoy sobre los arbustos cercanos a la ermita de la Algaida y cuya delicadeza hace difícil comprender su ausencia en nuestros jardines.
5 Lavandula stoechas, “abundatísimo en los pinares”, hoy difícil de encontrar en Sanlúcar para desgracia de los apicultores.
6Panicum repens L. (en Sanlúcar “cañota”), Chondrilla juncea (en Sanlúcar “gayombo”, sin duda porque florida recuerda al Spartium junceum, llamado gayomba).
7 La playa de la Media Legua de Montijo, el Mirador de las Damas (en vez de Miradamas), la Quinta de San Jerónimo…
8 Terrenos cascajosos, vidueños silvestres, mieses, arenales marítimos, bujeos…
Plumajes andaluces sobre un lentisco en la Algaida

