San Lucas 2011
Celebrado institucionalmente el día de la ciudad en el auditorio de La Merced VER FOTOS SD.-La Merced acogió, un año más, la celebración del Día de la ciudad en el que el Excmo. Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda hace entrega de las insignias de oro de la ciudad a los sanluqueños o entidades que este año 2011 se han hecho merecedoras de ellas. Igualmente, en este mismo evento institucional, se ha hecho entrega al escritor José Manuel Caballero Bonald del título de hijo adoptivo de Sanlúcar.Los galardonados con la insignia de oro han sido Inmaculada Lobato, bailaora, la empresa Embumar, el jugador de fútbol Manuel Agudo Durán “Nolito”, Manuel Romero Tallafigo, catedrático de la universidad de Sevilla y el AMPA La Algaida del colegio público Maestra Caridad Ruiz.
El acto empezó a la hora prevista 12.00 con la lectura por parte de la secretaria del ayuntamiento de los decretos por los que se les otorgaba las insignias a los galardonados.
Seguidamente, los concejales Antonio Prats, Juan José Marmolejo, Inmaculada Muñoz, Juan Marín, Víctor Mora y José Antonio González defendieron a cada uno de los que posteriormente serían homenajeados con sus correspondientes insignias de la ciudad y los aplausos del público presente en La Merced, en este día tan especial para nuestra ciudad.
En nombre de todos ellos, para agradecer a Sanlúcar el trato dispensado con esas insignias de oro de la ciudad, habló en clave histórica D. Manuel Romero Tallafigo. Lo hizo con una bonita exposición sobre las principales naves que han marcado la historia de la humanidad, desde el arca de Noé hasta la nao Victoria de Juan Sebastián Elcano.
Igualmente, en el suyo propio, lo hizo José Manuel Caballero Bonald quien agradeció muy efusivamente que nuestra ciudad lo hubiese nombrado su hijo adoptivo.Fue quizás el más aplaudido de todos los galardonados.
Finalmente el acto acabó con la intervención de la alcaldesa, que repitió las alabanzas que sus predecesores en el atril de La Merced habían hecho de todos los galardonados y lanzó un mensaje de esperanza para el futuro de la ciudad y el de sus habitantes a pesar de las vicisitudes que actualmente estamos atravesando, recordando que sólo nosotros seremos los únicos que podremos y debemos de ser capaces de salir de esta dolorosa situación por la que están pasando miles de sanluqueños.
Posteriormente se escuchó solemnemente el himno de Andalucía cantado magistralmente, acompañándose de su propia guitarra, por Yolanda Rodríguez.
Incidencias
La Merced no logró llenarse como en otras ocasiones, quizás por la bondad climática del día que forzó a muchos sanluqueños a ausentarse de la ciudad o cualquier otra circunstancia que tendrán que valorar los responsables políticos de la organización del acto.
Antonio Prats, portavoz del Partido andalucista, se saltó el protocolo y sólo hizo una pequeña, pero no menos eficaz, defensa de la empresa Embumar. No quiso repetir lo que anteriormente había leído la secretaria del ayuntamiento.
Izquierda Unida estuvo representada por su reciente concejala Alba Marín Díaz..
El acto estuvo marcado por la redundancia en la exposición de los méritos de los galardonados, el largo discurso de la alcaldesa, que a nuestra opinión le sobraba la mitad para haber quedado el doble de bien y por ende la excesiva duración del acto: Dos horas
Si bien el acto fue institucional, a excepción de José Manuel Caballero Bonald que se aprobó en sección plenaria, la designación de los galardonados no ha sido sometida al consenso de todos los grupos políticos del consistorio y menos aún de los representantes de los sanluqueños en otras instituciones o asociaciones, sino impuesta unilateralmente por el equipo de gobierno, lo que no desmerece en absoluto a ninguno de los galardonados, pero sí a la democracia en unos momentos en el que el pueblo pide más participación directa en los asuntos de la ciudad o de la nación, y este acto, no se puede negar, es un asunto de ciudad. La ciudad de todos, no la del equipo de gobierno.
El día, noche entrada, acabó con la salida procesionada del patrón de la ciudad y la pletórica alegría de esta jornada con el vuelo al aire de interminables campanadas y estruendosas explosiones pirotécnicas entre las nueve y diez de la noche cuando muchos infantes y sus progenitores –mañana es día laboral- orillaban ya los dominios de Morfeo.
