La piedra angular
José antonio Córdoba.-Estamos siendo testigos mudos, de cómo se dedican calles, plazas o paseos a personas que han estado trabajando en el mundo de la Iglesia, bien sean, sacerdotes, religiosos/as, como por ejemplo tenemos, esa dedicatoria en la c/ Dorantes, barrio capuchino por excelencia, a la hermana María.
Pero se da el caso, de que nos encontramos con una persona que lleva muchos años trabajando en la Parroquia de Ntra. Sra. de la O, quien también ha sido parte activa en la cofradía o, en el Santuario de Ntra. Sra. de la Caridad (desde niño)
El otro día me hablaban de él, al no ser yo de aquí, pues me comentaron de sus andanzas por esta zona del barrio Alto de Sanlúcar. Y no pude por menos que llegar a casa y anotar en un papel, escribir algo sobre esta persona, pero los papeles se extravían, y hace un rato repasando unos documentos me encontré con la nota, con el suave recuerdo que dejaron aquella charla, sobre esta persona, sobre D. Antonio Quintero Blanco.
Podemos considerar a D. Antonio como una de tantas piedras que forman la estructura de la Parroquia o el Santuario. Pero el es una piedra viva, un reflejo de constancia y buen hacer, con el prójimo. Así se le hizo constar al recibir a través de la Diócesis -en la época de D. Rafael Bellido Caro y quien tan unido estaba a D. Luis Núñez- la Cruz Pontificia.
¿Que nos cuesta agradecer a esta figura del quehacer diario de nuestro pueblo, mediante un azulejo, placa, o piedra, que una calle, plaza, avenida o paseo lleve el nombre o rótulo: “D. Antonio Quintero Blanco, por su entrega a la Iglesia de Sanlúcar”?

