La infancia de Ratzinger
" ¿Por qué me ha elegido Dios?. No lo sé." Papa Benedicto XVI.
Encuentro con miles de jóvenes de la Obra de la Infancia misionera.
Artículo aparecido en el periódico digital italiano “La Repubblica “ . Traducción de Pepe Fernández
Un niño ingenuo que a veces peleaba incluso con sus amigos. Pero enseguida hacía las paces. Nunca habría pensado de llegar a ser Papa.“ ¿Por qué Dios me ha elegido a mí? No lo sé, incluso ahora tengo dificultad para llegar a entenderlo.”De esta manera el Papa ha recordado su infancia en Traunstein – el pueblo en el confín austriaco donde su familia se mudó desde Marktl Am Inn – y su vocación en el encuentro de hoy en el Vaticano con algunos miles de muchachos que forman parte de la asociación católica de la Obra para la Infancia Misionera.
A la pregunta de algunos de sus pequeños fieles, Ratzinger se ha dejado llevar por los recuerdos. “Todavía tengo mucha dificultad para entender por qué el Señor me ha destinado a mí a este ministerio, pero lo acepto.Es algo que va más allá de mis propias fuerzas. Pero el Señor me ayuda”
“ Viví los años de la EGB –ha comentado – en un pueblo pequeño de apenas 400 habitantes.Éramos un poco ingenuos.Mi familia había llegado de otro pueblo y nosostros, al principio, éramos un poco extranjero para ellos, incluso hablaban otro dialecto.”
“ Sin embaro, ha proseguido, se creó una bonita comunión entre nosostros; me enseñaron su dialecto, colaboramos, también nos peleabamos pero poco después nos reconciliábamos y olvidábamos todo lo ocurrido.” “Esto de pelearse, suele ocurrir en la vida pero lo importante es el perdonarse y reconciliarse, para no dejar amargura en el alma”, ha explicado a su auditorio en el Aula Nervi.Ratzinger ha recodado como a los 8 ó 9 años ya era monaguillo.
Las chicas – ha observado – leían mejor que nosostros y a ellas se les encomendaba el deber de leer Las Sagradas Escrituras” “ No éramos santos – ha añadido sonriendo – pero sí una bonita comunidad, donde no había distinciones entre ricos y pobres”.
En el año 1937 volvió a mudarse de ciudad y desde entonces nunca más volvió a ese lugar. "Sin embargo todavía somos amigos” ha terminado.
