Fray Antonio

Cofrade
 “¡Es que por ser pobre, no tiene derecho a tomar una copita del fruto de la vid!”
Si paseamos por la calle Sevilla nº 53, nos encontraremos un edificio algo moderno donde predomina la piedra y el cemento de finales de los 60 y principios de los 70. Para ser exactos el convento de los Capuchinos de Jerez se bendijo, en su segunda época, el 12 de septiembre de 1973, por el auxiliar del cardenal Bueno Monreal (los capuchinos habían vuelto después de la exclaustración a su primitivo convento en el año 1955 donde sólo pudieron recuperar la iglesia y sus dependencias) Pasaremos por la puerta de este convento, y a veces casi desapercibida sólo podremos percibir la fragancia de las plantas aromáticas de la pequeña terraza y si fuese de noche unas pequeñas luces que iluminan las cerámicas del Señor y la Virgen, que dan luz al caminante.

Lo que no sabremos al pasar por delante de esta puerta es la entrega de los seguidores de San Francisco de Asís al pueblo de Jerez sin distinción de bandera ni color. Todo el que llega al convento es bien recibido y socorrido; sea comida, limosna para pagar alguna factura de luz, casa o ropa. El convento está a disposición de cualquier asociación de vecinos, asociación cultural, coro, pero donde tendríamos más que reflexionar es en “Manos Unidas” quienes tienen la sede en el mismo convento: oficinas, reuniones, almacén y actos litúrgicos. Unas veces presididos por el conciliarlo o por señor obispo titular.
 
Todas estas dependencias las tiene cedidas el hermano guardián, Fray Antonio Ruiz de Alba, desinteresadamente. Allí no se cobra ni agua, ni luz, ni nada de limpieza. Todo es aportación a esta ONG.

Así podemos nombrar también a las asociaciones piadosas como es la Divina Pastora y la Sagrada Mortaja y, la hermandad franciscana del Santísimo Cristo de la Defensión, fundada en 1957 por unos jóvenes con la venia de los capuchinos de aquella época. Este convento es un auténtico servicio al pueblo de Dios y a la Iglesia. Puertas abiertas para cualquier sacerdote que viene de paso o para cualquier capuchino que necesita visitar la Seguridad Social, ya que de Jerez se podría decir que, es la capital de la comarca. Fray Antonio recibe a todos los que llegan a la puerta del convento con el abrazo fraterno de PAZ y BIEN.
 
Por comentarios con el mismo Fray Antonio nos dice que cuanto más das a los necesitados más recibes por otro lado. Dios bendito, bendice nuestra entrega. La iglesia abierta para que podamos estar en contacto con Jesús Sacramentado y acercarnos a Jesús y a María por medio de sus benditas imágenes. En nuestras Eucaristía siempre está presente el pueblo.
 
La labor apostólica de los hermanos es totalmente una entrega: visita a los enfermos, dar de comer al hambriento, vestir a desnudo, enseñar al que no sabe, predicar la palabra de Dios, pero lo más grande es que todo el que viene a esta casa de Dios sale con el gozo y la alegría de haber sido escuchado y que sus manos no van vacías. Como caso anecdótico, un día que Fray Antonio socorría a una persona, el puritano de turno le dijo: “no le dé nada que es para vino”, y Fray Antonio contestó: “¡Es que por ser pobre, no tiene derecho a tomar una copita del fruto de la vid!”.
 
No sólo está al servicio de la Iglesia y sus dependencias, sino, de todo el que lo solicita, de los hermanos y, el voluntariado que tiene Fray Antonio, como seguidores de San Francisco de Asís y el Buen Padre Dios.
Sea Dios bendito.
 
En Fiesta de los Fieles Santos de 2010
 
Fray José de Sanlúcar

O.F.M.Cap.

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