Esta familia mía
Me viene a la mente el recuerdo, aquél primer día de Adviento en Jerusalén, cuando asistí al Vía Crucis más grande y emotivo de mi vida, en la misma calle de la Amargura, en la que tuve una estación de la Primera Caída y era Adviento…
Volviendo al tema de este buen cofrade y cristiano comprometido. Me preguntaba: ¿por qué una Hermandad Franciscana no puede tocar, por poner un ejemplo, Rocío, Pasa la Virgen Macarena, y otras…? A lo que yo le respondía que en mis vivencias en la Semana Santa de Sevilla, por ejemplo, con la Hermandad de la Virgen de la Hiniesta -a dos pasos del conventos de Capuchinos, en la Ronda-, en su recogida franciscana la acompañaba una “sonaja”. También he acompañado varios años a la Virgen de la Paz y Esperanza, conocida en Córdoba como la “Paloma de Capuchinos”, se acompañaba con marchas como “Campanilleros, Estrella Sublime y otras…”, que nos recordaban la pronta Resurrección de Jesús. Y es digno de ver a esta Hermandad cordobesa por sus calles, ante la belleza de la Virgen Capuchina de la Paz y Esperanza.
Por eso, amigo cofrade, el que digan que una Hermandad Franciscana no puede tocar, por ejemplo; “Pasa la Macarena o Estrella Sublime Virgen de Hiniesta, o los Rocío”, es un rollo macabeo, inventiva de cuatro puritanos baratos que con eso lo único que pretenden es dominar a la Hermandad. San Francisco de Asís, en la Navidad -según nos transmiten sus biógrafos- era una autentica alegría, por que San Francisco veía la presencia del Buen Padre Dios en todo lo que es la Naturaleza y, no digamos esa primavera florida, donde procesionan nuestras benditas imágenes al son de esas bellas marchas que grandes compositores nos legaron.
Yo que fui artífice en la promoción del título de Franciscana Hermandad, para que sus cofrades viviesen el legado franciscano que nos transmite el Patriarca de Asís, nunca pensé en aquellos años que el título de Franciscana, lo iban a utilizar cuatro caprichosos que ni saben, ni conocen a San Francisco de Asís. Ya lo decía en mi Pregón de la Semana Santa de 2012: “Los títulos que nos unen a las órdenes religiosas, es para vivirlo y transmitirlo a aquellos que están en nuestro entorno, llevándoles el mensaje de Paz y Bien en este mundo materializado donde no nos detenemos a contemplar la belleza natural y el resplandor de las estrellas, o nuestras puestas del sol, recordando a San Francisco de Asís “Loado sea mi Señor por la Creación”.
Fray José de Sanlúcar
