El Niño Jesús de la Divina Pastora
El Niño Jesús de la Divina Pastora de los Capuchinos de Jerez
Fray José de Sanlúcar.-Entre la Historia y la Leyenda. Esto sería como un cuento del año 1936. La historia es la que sigue: «En Antequera mataron a siete capuchinos, hoy beatificados. Siete capuchinos que son conocidos por el nombre del Beato Ángel Cañete de la Real y los compañeros mártires. Junto a aquellos capuchinos, las imágenes de la Iglesia no corrieron mejor suerte, pues fueron pasto de las llamas. El destino de las imágenes, el pueblo lo siente, pues en las imágenes encuentran los mismos sentimientos que si miraran, bien, las fotos de sus familiares, de la Virgen Madre, o incluso, la representación de San Francisco de Asís en una imagen.
Se salvaron pocas imágenes en aquel incendio, no fue el caso de la Pastora. La Divina Pastora era una imagen bellísima del famoso escultor Carvajal. Se salvaron, si, el Sagrario y algunas imágenes, muy pocas, pero entre esas imágenes estaba el Niño Jesús, el Pastorcito de la Divina Pastora.
Era aquella época de odio hacia los curas, a las monjas, a los frailes, al pueblo cristiano en general.
Aquellas comunidades cristianas habían estado totalmente entregada a los pobres, según otros muchos, en algunos lugares podían haber obviado el testimonio que debían, pero allí, en Antequera, no, pues aquellos capuchinos daban la vida por los pobres, por los obreros, por las familias. Ya escribimos en el mes de octubre algo sobre aquellos hermanos con motivo de su beatificación, sobre la entrega de estos religiosos capuchinos para con los demás.
Para el pueblo humilde, el Pastorcito, o el Niño Jesús de la Pastora, centro de esta glosa, fue como si le hubiesen matado a su madre, como a tantos niños de la guerra. Él, se quedó en Antequera huérfano y el Santo Padre Fray Jerónimo de Antequera, testigo aquél del martirio de aquellos capuchinos, sabía bien la historia de aquel precioso niño. Recién abierta la casa de Capuchinos en Jerez de la Frontera, y al no tener su Divina Pastora, niño, el buen Padre pidió al convento de Antequera que le fuera concedida la imagen del Niño Jesús para la casa conventual jerezana. El Padre Jerónimo entendiendo la relevancia del convento de Antequera, pues además era seminario, donde se contaba entonces con la presencia de numerosos jóvenes, envió un presente a la casa de Antequera. El Niño Jesús llegó a la casa recién abierta de Jerez, donde los frailes capuchinos pudimos recuperar aquella antigua casa conventual y su iglesia.
El convento en aquella época se había convertido en un colegio-hogar para niños de toda la provincia de Cádiz. El colegio pertenecía a la Diputación Provincial. El Niño Jesús de la Divina Pastora, superviviente de aquella tragedia pasó a vivir en un colegio de niños. Este Zagal Divino, nunca ha carecido de detalles, hoy en día la Asociación de los Zagales de la Divina Pastora, capitaneados por el Padre Fray Antonio, le tienen presente en su quehacer diario, además le regalan pequeñas joyas, ropa y otros detalles de su menester.
El Pastorcito del Convento de Jerez es tan jerezano como su Fino, como el caballo de la Plaza del Arenal. En definitiva, el Niño de la Divina Pastora es tan jerezano como la ciudad misma, y la guarda como Buen Pastor»
