Disculpas públicas

Cofrade

Una seudo práctica religiosa que, esta sí, daña la imagen  de los verdaderos creyentes que no necesitan de tanta parafernalia ni ruido para amar a Dios o a su madre.  

 

Desde Sanlucardigital.es, y su principal responsable y webmaster Pepe Fernández, queremos pedir disculpas públicas por si se hubieran herido los sentimientos religiosos de algunas personas, al no saber transmitir adecuadamente su crónica en un artículo publicado el día 17 donde se ponían en duda ciertos comportamientos innecesarios en la festividad de Nuestra Sra. Del Carmen de Bonanza que, por otro lado, estamos obligados a denunciar.

Las críticas no iban dirigidas contra la comunidad cristiana y menos aún en contra de la Iglesia Católica representante espiritual del 85% de los españoles.

 

Sólo se señala un hecho puntual en la celebración de dicha fiesta, como es la manifestación decibélica, exagerada y madrugadora de unos pocos que se amparan en la tradición como patente de corso para sus tropelías veraniegas al amparo de sus creencias religiosas….y eso no es religión.

 

Desde sanlucardigital se han publicado todas las noticias religiosas, como la celebración de la Coronación canónica de la Virgen de la Esperanza (decenas de artículos enviados por Fco. García Parejo de la Comisión Pro Corona), se han publicado noticias enviadas por la misma parroquia de Bonanza, se ha publicado  durante una semana la programación de Semana Santa de Sanlúcar y otras tantas noticias relacionadas con la Iglesia así como fotografías religiosas en folletos informativos o tomadas de nuestra Semana Santa.

Rechazamos enérgicamente la acusación de anticlerical de nuestro portal.

 

Pero igualmente, defendemos el derecho a la crítica, la confesionalidad que nos otorga la Constitución como país  y la libertad de elegir donde vivir puesta en duda por algunos, que nos recuerdan las acciones de presión a los ciudadanos españoles por radicales en el País vasco o a gitanos rumanos en países del entorno comunitario.

 

Defendemos y apoyamos nuestra Semana Santa o cualquier manifestación religiosa, porque no solo confortan a los creyentes sino porque engrandecen y dan brillo a nuestra ciudad además de contribuir positivamente en la paupérrima economía sanluqueña con la entrada de visitantes

 

Defendemos el rico patrimonio artístico de nuestros monumentos religiosos más emblemáticos y un largo etc. que aleje cualquier  atisbo  anticlerical – al que otros confunden con agnosticismo o ateismo- de este portal y de quien lo mantiene.

 

Pero no apoyamos ni apoyaremos ningún acto, cualquiera que este sea, que no respete la convivencia ni las leyes por mucha historia y tradición que acarree su ejecución, porque esta tradición no puede ser el refugio de unos pocos para imponerla a los demás.

 

Muy tradicionales fueron las matanzas de cristianos en los circos romanos, las quemas de herejes (por  diferentes), de brujas ( por distintas), Autos de fe ( porque quedaban bien en la plaza de la ciudad), la condena a los que contrariaban los principios  geocentristas tolemaicos ( Galileo: Epppure si muove) o el mismo derecho de pernada para violar a las plebeyas y hasta la ejecución sumarísima de detractores de algún régimen.

 

Todos eran métodos muy tradicionales, pero afortunadamente hoy ya no lo son. Muestras de " tolerancia pasada" que dejaron rescoldo en los que hoy litigan constantemente con los representantes de la voluntad popular e imponen la castidad para no usar un condón que puede salvar una vida y otras que omitimos por conocidas de todos y no ser reiterativos. ¿ Por ser críticos nos convertimos en aticlericales?.

 

NO es pues la tradición garantía para seguir practicándola.

Por estas mismas razones los taurinos defienden “la fiesta” por tradición, pero hasta ellos mismos saben que antes o después también dejará de practicarse tan cruel divertimiento.

Tradición y respecto están condenados a entenderse pero dentro del marco adecuado de convivencia para ello, y no en un chiringuito de playa regado con mucha manzanilla y una seudo práctica religiosa, que esta sí, daña la imagen  de los verdaderos creyentes que no necesitan de tanta parafernalia ni ruido para amar a Dios o a su madre.  

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