Cartas de una sombra
José Antonio Córdoba.-La Semana Santa se va quedando atrás.Han sido días de alegrías donde el júbilo de la ilusión, ha dado paso a muchas lágrimas de impotencia, desesperación y, ¿por qué no?, de rabia. Lágrimas que se han fundido con las de la Pasión y el dolor de Nuestra Madre María, por su hijo en la Cruz.
Muchas veces me cuesta entender la situación de impotencia a la que se enfrentan penitentes, costaleros y hermanos de una Hermandad, cuando su Virgen y Cristo se queda en la antesala de la procesión, cuando mirando a ese Cielo que llora tienen que cerrar las pesadas puertas del Templo. Un peso que más físico se hace emocional.
Para aquellos que sentimos nuestro acercamiento a María o Jesús tan a dentro se nos hace difícil, cuando nuestras ilusiones se parten, aún sean estas por mandato divino, el mundo se nos hunde. Con el paso de los días y, tras muchos, muchísimos interrogantes lanzados a nuestra Virgen o Cristo, comenzamos a incorporarnos a nuestra rutina mundanal, tras haber sido expulsados temporalmente del mundo divino.
Este año la penitencia se hace más larga. Los caminos del Señor, se volverán a cruzar con nosotros en algún momento, espero no muy lejano, para nuevamente volver a darle brillo a nuestro espíritu, para que no tengamos que encender cirio alguno ante nuestra devoción mariana. Si tras alzar la mirada entre lágrimas, hoy la tenemos cabizbaja, levantémosla, miremos al frente, orgullosos de ostentar los colores divinos de nuestra hermandad. Pues como las almas ante la puerta del purgatorio, tenemos por delante un camino de redención, que nos permitirá ser más humanos con los demás, pero sobre todo con nosotros mismos. Pues nuestro entorno es el reflejo de nosotros mismos, si nuestra alma está llena de luz, la irradiara a su alrededor bañando a cuantos se nos acerquen, pero sin embargo, si es la oscuridad la que nos invade, estaremos inmerso en la mayor de las penumbras.
Para aquellos que en su libertinaje de ser libres, nos tachan una y otra vez, sigan ahí, pues de su flaqueza sacaremos nuestras fuerzas.

