Cartas de una sombra

Los días fueron transcurriendo en aquel bar, en aquella calle, en las vidas de aquellos clientes que habían demostrado a Laura lo lejos que estaban de ser personas. José A. Córdoba.-Aunque no todos sus clientes eran así, era un nutrido grupo de los que habitualmente se concentraban allí los que […]

Cartas de una sombra

Arden los cartones IV José A. Córdoba Fernández.-Al llegar a casa la calidez del hogar, la fragancia de rosas de ese ambientador que le gustaba usar. En el salón, trabajando con su ordenador estaba Juan, su marido, que al verla en su rostro se reflejaron la felicidad y la paz […]

Cartas de una sombra

Arden los cartones III José Antonio Córdoba.-Tras casi dos horas, sentada en la terraza se levantó, tomó su mechero encendiéndose un cigarrillo, caminó hacia los contenedores de basura. Apenas unos minutos antes aquel nauseabundo y ruidoso camión de la basura había recogido en sus entrañas el contenido de los contenedores […]

Cartas de una sombra

Arden los cartones II José A. Córdoba.-Laura volvió a quedarse sola frente a los cartones, pensaba de buenas ganas en darles una patada y echarlos al suelo, pero sabía que debía esperar a la policía. En esto estaba cuando vio como un coche patrulla doblaba la esquina, ella levantó la […]

Cartas de una sombra

Arden los cartones José Antonio Córdoba.-Las calles, de madrugadas calurosas habían dejado paso a calles más frías, de una humedad que calaba los huesos. Todas las noches él regresaba a su rincón, tomaba algunos cartones del contenedor y buscaba siempre aún a la intemperie estar protegido, pues el resguardo solo […]

Cartas de una sombra

La Reina Sapito VII             José A. Córdoba.-El atardecer casi tocaba a su fin cuando ambos navíos se colocaron de costado, y los templarios abandonaron -para descanso del capitán- la carraca. Bencomo se presentó al capitán haciéndole entrega de las órdenes a seguir, éste tras leerlas […]

Cartas de una sombra

La Reina Sapito VI ─¡Otra… cosa, Bencomo! -meditaba el abuelo acariciándose el mentón mientras miraba a su nieto-, en cada transmisión de conocimientos estos varían, es algo vivo, evolucionan con cada transmisión, mis conocimientos transmitidos hoy a ti se adaptarán a los tiempos que te tocaran vivir. Debes de tener […]

Calor

Un relato ligero para estos calurosos días de verano 'Calor', de Javier Franco ¿Por qué no? Pasaba por allí. Hacía meses, casi un año, que no visitaba a su hermano. Estaba aburrido. Y derretido por el calor. Llamó al timbre.   -Hola. -Hola, soy el hermano de Tomás. ¿No está […]

Cartas de una sombra

La Reina Sapito V El abuelo, guardó silencio durante unos minutos mirando a su nieto a los ojos, y el joven Bencomo le sostuvo la mirada, como era de esperar de un futuro guerrero. ─Benco, tú eres el próximo Guardián. -le dijo el anciano- Serás quien me sucederá en este […]

Cartas de una sombra

 La reina Sapito IV José Antonio Córdoba.-─Uno de los ancianos mirando al resto de los suyos y viendo como todos asentían aceptó lo que se le pedía. Así que, hombre y atlante se pusieron en pie uno frente al otro, el gigante tomó las sienes del hombre y tras un […]

Cartas de una sombra

La Reina Sapito III Bencomo miraba estupefacto a su abuelo, ¿qué le estaba contando?, esa no era la historia de siempre, ¿Qué le sucedía a su abuelo?, ¿de qué le estaba hablando? ─¡Abuelo! ─quiso llamarle en modo de atención, pero el anciano alzó la mano con la palma abierta hacia […]

Cartas de una sombra

La reina sapito II Ese continente, ¡espera, espera! se dijo, ese es el continente del que me hablaba el abuelo, ¿Y que pintaba en medio de aquél desértico paraje?, ¿cómo conocían en aquel lugar tan alejado la ubicación de la tierra de Atlas?, algo se había despertado en su interior, […]

Cartas de una sombra

La Reina Sapito José A. Córdoba.- La carraca se deslizaba sobre un mar de aguas rizadas. Navegaba hacia el ocaso, hacia oriente. El sol ya comenzaba a ocultarse sobre aquellas aguas del mar de los romanos, sobre aquel Mare Nostrum. Un mar que ahora cristianos y musulmanes luchaban por el […]

Cartas de una sombra

Pese a la felicidad en los ojos de Espinosa, su rostro denotaba gran dureza, Carmen miraba simultáneamente a aquellos Infantes frente a ella, seguía sin comprender que hacía ella allí. Los dos soldados esperaban a que su superior les indicara que podían volver a sus ejercicios, el Teniente los miró, […]

Lujuria en el parador

"Aquellos tejanos gastados y raídos eran tan cortos que podía adivinar sin mucho esfuerzo los apretados glúteos que atesoraban" Cinco sombras y un Bailey**.-El viaje resultó tedioso, no sé si fue por mi desgana o por el tiempo que llevaba sin salir de casa. Lo cierto y verdad es que […]

Cartas de una sombra

El Sitio VIII VII  VI  V   IV III  II I José Antonio Córdoba.-(…)unas aguas que en días de calma te ofrecían tantas tonalidades de azules que era imposibles recordarlas todas. Disfrutando de la navegación por el Mediterráneo estaba mi mente que no percibí, que delante mía se erguían dos hombres, volví a duras penas a […]

Cartas de una sombra

El sitio VII  VI  V   IV III  II  I José Antonio Córdoba.-(…) pero fuimos acosados continuamente por dicha caballería y conducidos hasta el territorio persa, así un mes, donde todos los días recibíamos el hostigamiento de estos jinetes. Una mañana, uno de nuestros exploradores, vino para avisarme que algo raro sucedía, los jinetes mamelucos, […]

Cartas de una sombra

El Sitio VI  V   IV III  II  I José Antonio córdoba.-(…) En eso estaba cuando en un perfecto latín escuchó de labios de quien tenía a su lado: “Non nobis, Domine, non nobis, sed Nomini tuo da Gloriam”, Frater…Casi cuatro años habían pasado desde la última vez que pudo escuchar esas palabras en […]

Cartas de una sombra

El sitio V   IV III  II  I José Antonio Córdoba..-Él Caballero, se había abandonado a recuerdos pasados, de como había decidido a la edad de 20 años iniciarse en el servicio a la Orden de los Caballeros del Temple. Las duras jornadas de adiestramiento castrense, espada, lanza, cabalgar, descabalgar, a veces saltar del […]

Cartas de una sombra

El sitio IV III  II  I José Antonio Córdoba.-Ella en completo silencio y casi con gestos de ritual, abrió la puerta, una oquedad  oscura quedaba ante sus ojos, por lo que el caballero volvió al centro de la terraza y de la hoguera extrajo una hacha llameante. Deshizo el camino andado dirigiéndose hacia […]

Cartas de una sombra

El sitio (III)  II  I José Antonio Córdoba.-iAl acceder a la atalaya del castillo le abandonó la sensación de estar en la Tierra. A la mente se le venían aquellas historias que, él, siempre había achacado a las memorias cansadas de aquellos ancianos que tanto se afanaban en contárselas una y […]

Cartas de una sombra

El sitio (II)  (I) José Antonio Córdoba.-La cena de los caballeros fue distendida y con mucha sorna sobre la poca fuerza del arquero, la mala calidad de sus flechas o incluso del peso de aquellas letras.Tras la cena, se montó guardia y el resto de los recién llegados aprovecharon para […]

Las dos caras de la moneda.

Hambruna y desesperación Rafael Romero.-Hartos del hambre racionada de una libreta maldita llena de cantidades absurdas de alimentos de la cual dependíamos para no morir de lástima, decidimos salir de este círculo moribundo por la hambruna y desesperación y embarcarnos en la aventura de libertad, de un sueño pletórico de […]