El deseo
Cada cual hablara de lo que quiera y es libre de hacerlo, habrá quien salga machacando los temas menos gratos, y otros sigan prefiriendo comentar las bondades de esta ciudad, no es ni lo uno ni lo otro, sino uno y otro, cara o cruz, medias naranjas, que combinan el verdadero estado de una ciudad que sigue sin despegar hacia el progreso, o una mejor calidad de vida, aunque disponga de recursos naturales suficientes, que son envidias de grandes urbes.
Es cierto que esta sociedad sanluqueña, precisa de una mayor unión, aunar esfuerzos en todos los sentidos, y digo esto con un sentido optimista de quien está convencido de nuestra capacidad para lograr mejores metas. Ejemplos tenemos muchos y buenos, pero es cierto que cada colectivo, va por libre, el respaldo institucional solo consta en fotos y promesas vacías, las malas costumbres son tónicas que deberían de acabarse, pero es la educación que prima en nuestra clase política local, que no quiere entender, o no sabe comprender lo verdaderamente importante.
Nuestra mayor institución, el Ayuntamiento de la ciudad, cabalga sola, no existe consenso, no se ven los respaldos, los signos políticos siguen siendo sentencias de muerte para el progreso de nuestra ciudad, el “tú más”, es una muestra diaria de insolvencia para emprender grandes proyectos.
Debemos seguir apostando, por lo que de verdad importa, y quizás eventos como la conmemoración de la primera circunnavegación, nuestras carreras de caballos, nuestro clima, nuestra gastronomía, nuestros monumentos, nuestro patrimonio, o nuestros enclaves naturales, nos hagan reflexionar y entre todos queramos aprovechar estas oportunidades. Esto y no otra cosa, dará el beneficio, a los sanluqueños.
Es cierto, que algunos multiplican nuestros males, pero como versa la letra de una famosa canción “son pocos y cobardes”, pero como en la vida “la unión hace la fuerza”, y mientras no exista, esa conexión, nos seguirán viendo como débiles, y entonces seguirán teniendo la oportunidad de alargar el retardo del progreso y la prosperidad.

