Cartas de una sombra
Vivienda. Pues no se me viene 'na' a la mente. Pensar en una vivienda, es ahora mismo como pensar en un trabajo, que pueda permitirnos recuperar la dignidad como personas. ¡Si amigos lectores!, pues hemos perdido la dignidad, aunque más concretamente nos la han estafado, como todo lo que se viene haciendo en esta MI ESPAÑA, esa misma Patria que me hace llorar, al ver como no cuida a sus hijos. Es misma España, que amamanta a hijos bastardos y encima estos la repudian.
Vivienda, es una manera de conseguir un sillón y paguita a final de mes. Pues aún me duelen los oídos como aquellos de la Izquierda des-Unida, vociferaban, sobre este derecho y hoy que precisamente gobiernan y tienen esta cartera en la Junta de Andalucía, la pasean vacía. Jactándose de ese pueblo que con una ideología respetable ve como se han cachondeado de ellos. Pues PSOE y PP, casi sabemos a que atenernos, pero estos enviados de Stanlin, que pronto cambiaron pañuelo y sudadera, por corbata y chaqueta.
Vivienda, es un elemento más a negociar y condicionar al pueblo, como sucede aquí. Tal cual viene haciendo nuestro -perdón, por lo de nuestro, pues a mi no me representa- “Sr. Alcalde, este alicatador de calles en la villa”, con las Corralas.
A veces me pienso de “Derechas”, y también pido a Dios me libre, pues ninguno ha sabido darnos una consistencia laboral y social dignas. Una consistencia que nos permita ser pueblo, que nos permita una unidad digna como nación. Unos u otros han sucumbido a intereses personales que han perjudicado nuestra estabilidad social por años, o incluso, por décadas.
Pero si miramos a nuestro alrededor, ¿qué es lo que nos queda?, miren a su alrededor, miren.

