Feliz cumpleaños
Pues me gustaría desde estas líneas felicitar a este gran amigo y primo, que nos hemos mantenido unidos desde pequeños. Siempre recuerdo -de aquellos años lejanos cuando venía desde Sevilla, a pasar unos días a esta, mi Sanlúcar- aquél día en el campo del tío Manolo, invitado por este hombre tan bueno, tan agradable, donde el primo Juanito entonces podría tener once o doce años, como disfrutaba con esa amabilidad que le caracteriza, enseñándome sus pájaros, sus pollos, sus animales y sus plantas. Era un encanto de niño por aquella época. Un niño curtido por los soles del campo y con esa inocencia que da el campo sin percibir la maldad de la vida.
Pero sin darme cuenta aquel niño, aquel amigo, se fue poniendo mayor y cuando venía yo por Sanlúcar, él se acercaba a buscarme en su moto y paseábamos por Sanlúcar, unas veces a los pinares, otras a la playa, a Montijo y algunas más a Chipiona.
En aquella época yo trabajaba mucho en el mundo de la fotografía, para la revista “El Adalid Seráfico” y a “los Paulinos”, y Juanito se prestaba a posar para mis fotografías, que la verdad sea dicha, en más de una ocasión estuvieron premiadas, pero nunca acepté dinero por ellas, pues para mi era un reconocimiento personal haber ganado un premio.
Juanito de no haber estado en Sanlúcar y haber vivido por ejemplo en Madrid, hubiese llegado a se un auténtico galán de cine, por la forma que tenía de posar. Pero los sanluqueños somos así, no nos gusta salir del pueblo.
Las fotografías fueron publicadas en muchos sitios, de los cuales todavía hay constancia en revistas coleccionadas, donde se podía ver al primo Juanito, unas veces de vendimiador, otras con sus pollos y otras por su campo. Precisamente quien se encargaba de ponerles a estas fotos, palabras o títulos, era el recordado Padre Fray Alberto de Galaroza, que tanto cariño le tenía a Juanito y a su abuelo Manuel.
Se dice que las personas cambian, pues parece ser que, cada siete años nuestras células se alteran y las personas van cambiando, pero a Juanito yo siempre lo he conocido igual, ya fuera de pequeño o a sus recién, sesenta años.
Yo haría de Juanito una exaltación también del matrimonio. Hoy que el matrimonio está en crisis, no se habla de esos matrimonios que son y nos dan ejemplo. Yo realicé mis estudios de matrimonio allá en el Palacio de San Telmo de Sevilla, que hoy pertenece a la Junta de Andalucia, pero que por aquellos años pertenecía a la Iglesia. Pues en la escuela de Teología, recuerdo que en aquella asignatura del matrimonio todos los alumnos sacaban siete, ocho, teniendo en cuenta que nuestro profesor era bastante exigente, cuando a mi me preguntan: ¿que nota te ha dado?, yo respondo que sobresaliente, ¿cómo?, se asombraron los compañeros, pero yo no le de di importancia, puesto que el matrimonio para mi no era desconocido, pues había convivido con personas en Sevilla y aquí en Sanlucar tan responsables con este sacramento, que yo solo me limité a trasmitir esas vivencias por mí recogidas de aquellas personas que conocía, después fui a darle las gracias al profesor, el hoy difunto doctor D. Francisco Gil Delgado.
El primo Juanito, cuando voy a su casa es todo amabilidad con su mujer, todo es afecto, todo es cariño, a la hora de la comida todo le parece muy bien, de la casa todo le parece estupendo, y a ella, le pasa exactamente lo mismo que a él y con él.. Es lo que se dice un matrimonio ejemplar, un matrimonio bien advenido.
¿El por qué, a veces los matrimonios empiezan a flaquear?,principalmente porque en los primeros años no construyeron sus cimientos -como dice el evangelio- en roca, se dejaron llevar del día de la boda, del ramo de la novia, del convite, de los títulos del novio, pero todo era ficticio. Lo grave no es era eso, lo es cuando los familiares están apoyando esto, y cuando pasan los primeros meses todo se viene abajo, pues no supieron construir una autentica vida de igualdad, de aceptación, de tolerancia entre ambos, sin embargo, aquí tenemos un chaval que sin haber pasado por la Universidad, ni haber estudiado Teología, nos puede dar ejemplo en su vida de matrimonio y en su vida de hogar. Es un hombre que también vive para las tradiciones de este pueblo que tanto él, como yo queremos, esta Sanlúcar nuestra. Por tradición familiar siempre vive ese amanecer del Viernes Santo donde los sanluqueños recibimos la bendición de Jesús Nazareno antes de entrar en el Santuario. O esa Noche Buena, en familia. O ese quince de Agosto, donde, de todos los campos vienen a ver a nuestra Virgen. Y que decir de estos sanluqueños que se desplazan a ver la Virgen de Regla, bien el día ocho o bien el día nueve -fiesta litúrgica de la Virgen de Regla para la Orden Franciscana- para besarla en la mano. Precisamente iba yo este año con estos primos a besar la mano a la Virgen y me decían cuando íbamos en fila, o como vulgarmente decimos, en la cola, “es que no tengo más remedio que ponerme en la cola y besar a la Virgen de Regla por que le llevo un mensaje de Fray Alejandro”.
Por que son una familia que jamás se dan importancia, con esas habladurías baratas de las gentes: “yo soy mucho de capuchinos, soy mucho de tal iglesia”. Pues quienes así hablan de estas cosas, solo van buscando cierto abolengo o título barato.
Hay que recordar por ejemplo que esta familia era intima del Padre Fray Alberto de Galaroza. El Padre Alberto, cuando venía a Sanlúcar no dejaba de ir por el campo a saludar a su abuelo, además de la admiración que le tenía a Juanito y a su mujer. O Fray Alejandro que los llama cada vez que puede, allá enfermo en Jerez, se interesa por ellos, por sus niños y por todo.
Santa María de las Lágrimas, Virgen Madre a la cual Juanito tanto cariño le tiene. Como vive esta familia el Lunes Santo sanluqueño, pues aunque venga destrozado del campo, no duda en ir a acompañar a la Virgen, sin nunca haber querido aparecer con letras de oro, ni varas de oro. Fue una vez de su Junta de Gobierno, pero él jamás lo publicó. Juanito colabora, visita a su Virgen, la acompaña, pero sin darse esa importancia que a veces los cofrades se dan, él vive estas advocaciones en secreto, como estas personas que aman a Cristo en silencio, en el sagrario en la oración, pues así es este matrimonio y esta familia.
Y aunque con un ligero retraso, “Felicidades” los dos días que pueda ser cumpleaños.
