A Sanlúcar no le falta de nada

Cofrade
La Caridad de María
Está Sanlúcar publicitada en los medios de comunicación, esta ciudad a la que no le falta de nada. Sus paisajes, sus puestas de Sol, sus pinares, la desembocadura del río Guadalquivir, sus hortalizas, sus viñas, su mar, sus frutos, pero hay algo que habitualmente se nos olvida, la Caridad de María.Apartémonos un poco, para después retomar la Caridad de María, pues recordemos las grandes fiestas: “ De los Santos; la Navidad, con los Reyes; de la Semana Santa; del Rocío; de las fiestas populares; de la Virgen del Carmen; del Corpus; de los Ángeles; de las Fiestas Patronales”. En resumidas cuentas, a Sanlúcar no le falta de nada.


Pero aún, no faltándonos de nada, no reflexionamos muchas veces que es para nosotros, los sanluqueños, la Caridad de María. Ya lo dice aquella letra de Barrio Macero: «La perla de tu nombre, es la Caridad» María quien al ver en las bodas de Caná de Galilea como los invitados se habían quedado sin vino, se preocupa y pide a su hijo Jesús, que obre en favor de aquél joven matrimonio. Y sabemos de aquellas fiestas del matrimonio que, no eran como las nuestras de una tarde noche, sino de días o semanas. Sin embargo, María se preocupa por los demás.

Nosotros que en estos tiempos estamos viviendo a través de los medios de comunicación, y redes sociales las guerras en Extremo Oriente, convertidos en meros espectadores de la gran cantidad de niños y jóvenes muertos, de familias destrozadas, no estamos orando como dice el Papa Francisco: «por estos semejantes nuestros». Parece que la lejanía nos hace inmunes, refugiándonos en ese pensamiento de “es muy lejos”, “que se apañen ellos”. Recojo aquí una cita del columnista de ABC, Paco Pérez Valencia, que dice así: «…Hoy, como cada día de este mes, me asaltan constantemente miradas como la de Ridxic, son las de niños palestinos por los que el mundo no pierde un segundo. Niños que mueren constantemente y se nos muestran en las pantallas de televisión como si fuera ajeno a nuestra vida» Sin embrago, nosotros los sanluqueños nos tenemos que distinguir por nuestra entrega a los demás. No es un capricho, es el título que tenemos los sanluqueños, laCaridad de María.

Recuerdo en aquella juventud lejana, cuando visitaba los pueblos del Aljarafe que se identificaban por el color de sus hermandades, de sus cofradías, tonos verdes, azules, negros, colorados, etc. Sin embrago nosotros, los sanluqueños, tenemos por color la Caridad de María. No nos podemos quedar solamente con una alfombra bella, donde al pasar María se reencuentra con nosotros. La Virgen del 15 de Agosto pasea por las calles de Sanlúcar para bendecir a todos sus hijos, a los sanluqueños y a aquellos que por circunstancias no la visitan. Tenemos que darnos cuenta que durante el año, María, nos espera en el Santuario y tenemos que intentar como sea que en Sanlúcar se vea la entrega hacia los demás.

Hoy en día vemos en los medios de comunicación los pleitos, los tira y afloja de los políticos, ¿pero Señores, en que país vivimos?, no vamos todos a una. Los ofrecimientos de los políticos son tan dispares, y no pretendo una crítica puesto que la realidad está ahí, dando como resultado familias destrozadas; familias que en muchos casos no son capaces de decir, ¡NO!, a muchas cosas; familias que por na y menos se disgregan, y que siempre acabamos haciéndonos esta pregunta: ¿Qué sucede con los niños?

¿Los niños?, en mi época de aquellos años en el colegio “Virgen de la Caridad” del Palmar, cuando notaba tristeza en un niño o una niña y me lo querían contar, sinceramente los atendía, no me importaba que se dijera que no se podía hablar con los niños o con las niñas. Yo los escuchaba y les daba un poquito de ánimo, por que en verdad no podemos estar con ese miedo del que dirán, hemos de ayudar a las personas, una sola palabra de ánimo o de aliento en el momento apropiado reconforta a ser humano. La sociedad e incluso la propia familia imposibilitan a veces que una persona nos abra las puertas de su sufrimiento, pero una simple palabra valiente, de cariño, puede ayudar. Algo tan simple como es el dar ánimos, llena a quien los recibe, puesto que hemos de entender que una persona te abra las puertas significa dejarte adentrar en su corazón.

Los sanluqueños a través de la historia hemos contado con muchas personas religiosas o simples creyentes que desde sus casas han ayudado mucho y aún lo siguen haciendo en la humildad, pero no podemos quedarnos solo en el recuerdo.

Hubo en una época, una asociación en el Santuario del la Virgen de la Caridad de unas señoras que ayudaban a los demás, era una asociación de caridad, lo que hoy sería Cáritas o Manos Unidas, fueron unas avanzadas allá en el Santuario. Lo que no nos podemos quedar es en cuatro campañas que se hacen en los días de Navidad, y como decía aquel famoso capuchino, poeta, escritor, académico, Fray Gonzálo de Córdoba: “La Caridad con campanilla, por que hemos hecho tanto, hemos dado tanto”. La caridad es ayudar a las personas, sin que tu mano izquierda se entere de lo que hace la mano derecha. En estos días que estamos viviendo en el Santuario con la novena preparatoria para celebrar María Asunta al Cielo, Sanlúcar debe ser para nosotros esa autentica Caridad.

María en el cielo, junto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo interceda por el pueblo de Sanlúcar y por el mundo en general.

Dedicado a la persona de

Mª Isabel Prada de Prada,

que vive en lo cotidiano

la Caridad de María.

Gracias

Fray José de Sanlúcar

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