EPA tras EPA y

Fernando Cabral Hidalgo
Tendremos que pagar por trabajar
Fernando Cabral.-Lejos de lo que creemos, la Reforma Laboral sigue dando su fruto, que no es otro que seguir precarizando el mercado laboral hasta lo indecible. EPA tras EPA y datos de desempleo mes tras mes, esta es la única conclusión que se puede obtener: un mercado laboral en el que cada vez los puestos de trabajo a tiempo completo se sustituyen con una miríada de contratos cada vez más precarios de una o dos horas y en el mejor de los casos, diez horas semanales.Nada parece poder detener este despropósito laboral, económico y drama social que origina que la crisis se esté instalando para siempre entre nosotros.Hoy día encontrar trabajo no garantiza a quien lo encuentra dejar de ser pobre, ya que según la última EPA, cerca de dos millones de personas que trabajan siguen siendo pobres.Tampoco las últimas iniciativas que se están tomando desde el ejecutivo de la nación hacen pensar que sirvan para torcer esta lamentable realidad laboral, sino todo lo contrario, aún se empeñan en dar una nueva vuelta de tuerca a los nefastos efectos de la reforma laboral.


La crisis económica-financiera que muchos creímos que suponía el fracaso del sistema económico capitalista y pensábamos que era una oportunidad para cambiarlo, el propio sistema lo ha aprovechado como una oportunidad para de una vez por todas llevarlo a sus últimas consecuencias. Esta no es otra que tener que PAGAR POR TRABAJAR, así es, pagar por trabajar.

Gobierno y empresarios han precarizado y deteriorado tanto el mercado laboral, eliminado derechos laborales y sociales, queriendo mantener los márgenes de beneficio no aumentando la productividad sino bajando los salarios, que tras las últimas propuestas tendremos que pagar por trabajar, tal como mantiene el periodista Antón Losada en un artículo suyo.

Este hecho se visualiza meridianamente en el proyecto aprobado por el gobierno de Rajoy llamado Programa de Garantía Juvenil, en el que se van a gastar los 1900 millones de euros provenientes del Plan de Empleo Juvenil Europeo. Se basa en entregar dichos fondos, provenientes al fin y al cabo de nuestros impuestos, no a la seguridad social sino directamente a los empresarios, es decir, se pagará a los empresarios para que dejen trabajar a los jóvenes en sus empresas.

Según lo aprobado, por cada joven que contraten, que ni haya estudiado ni trabajado durante el último mes, en formación o en prácticas, los empresarios obtendrán un descuento de 300 euros sobre la cotización de la Seguridad Social. Lo perverso de lo aprobado viene ahora. Si el joven contratado cotiza a la seguridad social menos de esos 300 euros, circunstancia que será práctica habitual porque los salarios son cada vez más reducidos, el empresario podrá bonificar por la diferencia en las cotizaciones de otros trabajadores de su plantilla. Conociendo la clase empresarial española, este hecho se dará ampliamente.

Los contratos que se les haga a los jóvenes serán indefinidos, pero si pasados los seis meses que dura la subvención, se despide al joven (ahora entra en aplicación la reforma laboral) por “causas económicas objetivas”, el empresario no tendrá que devolver lo que se le ha pagado por dejarle trabajar.

¿qué se pretende con todo ello? Pues la cuadratura del círculo. A saber. A los empresarios se les paga por dejar trabajar a los jóvenes, ganando trabajadores a precio de saldo y sin ningún derecho laboral que poder reivindicar, y el gobierno de la nación podrá ofrecer unas estadísticas de descenso del desempleo juvenil fruto de su magnífica políticas en materia de empleo.

Mientras los ciudadanos, pasmados, verán como su dinero sirve para que los empresarios precaricen cada vez más el mercado laboral y para que la seguridad social reduzca sus ingresos, sirviendo todo ello de excusa o coartada a aquellos que claman su eliminación, dando paso a un sistema de seguridad social privado puro y duro, anhelo desde siempre de la derecha económica y política de este país.

 

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