Todos contentos
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Quien no se contenta es porque no quiere
Quien no se contenta es porque no quiere SD.-A la vista de los resultados de las elecciones al parlamento de Europa, de ayer, los partidos políticos, los de Sanlúcar, están valorando estos comicios y lo hacen con un sesgo local que alivien sus derrotas en Europa o en España, los unos, y su menguante victoria los otros. La realidad es que ambos han perdido, que el bipartidismo ha perdido y que los dos principales partidos del arco parlamentario español han recogido el fruto de sus siembras neoliberales y de recortes al pueblo, su claudicación a la voz de los mercados, de la banca, a la troika y a la Merkel.
Ambos, PP y PSOE, podrán seguir ejerciendo su mayoría absoluta en Europa. No es baladí que en el más del 70% de las ocasiones coincidan los votos de estos dos grandes de la política, pero el bipartidismo ha presentado su certificado de defunción en estas europeas, augurando una reválida en las generales del 2015, puede que antes con las municipales, en las que se prevé la entrada de aire fresco en la mayoría de ayuntamientos de España con estas nuevas formaciones que han irrumpido en la escena política de España y de Europa con el firme propósito de quedarse hasta minimizar, con la fuerza de la palabra y los votos, a los representantes de los que nos han traído hasta esta calamitosa situación en la que se encuentra el país .
En los años 70 y 80 Italia parecía una nación ingobernable. Gobiernos y más gobiernos se sucedían sin apenas tiempo para calentar, sus señorías, sus escaños, y sin embargo los italianos afirmaban que era, en esos períodos, cuando mejor estaba la nación.
Los agoreros, que ya vaticinan una España ingobernable en el 2015 si los pequeños vuelven a ser votados con el mismo éxito que en las europeas, exteriorizan así, con la lectura e interpretación de estos escrutinios” un adelanto de los miedos a una Europa desestabilizada no solo por la fragmentación del parlamento sino por la llegada de partidos de extrema derecha o xenófobos.
En tanto los partidos socialistas europeos sigan la senda actual de una deriva ideológica que les aleja de la izquierda real, y los acerca a los intereses de multinacionales, banca y mercado, la derecha garantiza, con el apoyo de la izquierda virtual representada por los socialistas, la continuidad del brutal neoliberalismo que está empobreciendo a una Europa, que paso a paso sigue la estela de los denostados países meridionales. Un ejemplo premonitorio de esta mordaza, que no pinza, entre PP y PSOE fue el acuerdo de los dos para cambiar la Constitución en una semana, porque así lo exigía el mercado.
Las europeas, no son extrapolables a las municipales o generales pero desde luego ya barrunta, con su rosa de los vientos, de donde viene y a dónde va el cansado y frustrado electorado.
Y si es así, en un alarde de política ficción al que nos atrevemos, aquí en Sanlúcar el carisma de Víctor Mora, no es el de Irene García, de hecho está a años luz, aunque Mora está más a gusto leyendo a Maquiavelo, pero eso no le dará más votos.
Por poco que mejore la economía o sus expectativas, aunque sea a largo plazo, el PP sanluqueño venderá eso como el comienzo de una mejora que nunca llegará a Sanlúcar y seguramente sus resultados sean más positivos con respeto a las últimas, porque la jerezana Ana Mestre, aunque ha llegado a la candidatura por encima de las decisiones soberanas de los militantes de su partido en Sanlúcar, representa la fuerza de la juventud, la frescura femenina de un perfil telegénico que supera con creces las otras opciones, votadas, del PP sanluqueño.
Izquierda Unida es, quizás, de todas las formaciones políticas de nuestra ciudad, la única que tiene un horizonte más despejado, pues el ascenso generalizado le augura un crecimiento, porcentual, no superado por el resto de grupos.
El fracaso de Ciudadanos en Sanlúcar, a pesar del “pulmón” de Juan Marín, puede que sea el menos de los extrapolables en estas circunstancias porque sus representantes en Sanlúcar llevarán 8 años gobernando en la Cuesta de Belén, un hito no superado por ningún otro partido independiente en nuestra ciudad.
El Partido Andalucista es muy probable que siga esa tendencia bajista porque las sucesivas divisiones y espantadas de sus militantes ha recluido al PA al habitáculo personal de uno solo de sus concejales, seguidor, manu militari, de su propia teoría geocéntrica política, y que a pesar de su gran capacidad de trabajo ve como los votos andalucistas, cada vez menos, han dejado de apuntalar su proyecto nacionalista en Sanlúcar.
Se nos antoja, que Sanlúcar también podría ser ingobernable por las escasas posibilidades matemáticas para sumar 13 y menos aún si se cuela algún invitado no previsto como Podemos y de las que excluimos un acercamiento de los socialistas a Izquierda Unida, a no ser, claro, que las reformas internas del PSOE lo acerquen de nuevo a la izquierda real, al pueblo y a sus necesidades. Sus continuas derrotas así se lo aconsejan, por no hablar del reguero de dramas sociales que dejaron al abandonar el poder, piedra filosofal del PP para justificar los incumplimientos contractuales con la sociedad al ganar las últimas generales, arrumbando al estado del bienestar a una mínima expresión.
