Sanlúcar no está para memeces

José Luis Glez. Pérez
El recortable de Sanlúcar
José Luis Glez Pérez.-La situación de Sanlúcar no está para recortables ni para juegos de niños ni para memeces de ningún tipo. Sanlúcar necesita un proyecto serio de ciudad, de personas comprometidas por mejorar lo que existe actualmente, manifiestamente mejorable a tenor de cómo se están haciendo las cosas.
El equipo de Gobierno PSOE- CIS está jugando con los sanluqueños, con sus ilusiones, con su futuro y con un sinfín de cosas como consecuencia de su ineptitud e incapacidad para gestionar una ciudad como Sanlúcar, que necesita una atención permanente para dar respuesta a todas las necesidades y proyectos que se puedan plantear.

Resulta curioso que se denuncien incumplimientos electorales, que intenten convertirse en adalid de la verdad y del cumplimiento.  Recordemos promesas electorales nunca jamás cumplidas como el traslado de la feria, depuradora, Mercado de abastos, Consejo Local de la Juventud, zonas wifi y de ocio para los jóvenes, parque de la Dehesilla y el minizoo, Casa del Marqués de Arizón y encadenamiento de cara a la galería, presupuesto en la delegación de juventud de 120.000 € y una larga lista de compromisos con los ciudadanos que se han quedado en el cajón del olvido. No se pueden dar lecciones si antes no se han hecho los deberes y a veces es necesario refrescar la memoria a aquellos que narran historias de fantasía ciudadana.
 

Su cuento versa sobre la venta al mejor postor. Muchas veces la venta se produce tras elecciones municipales ( 2007 y 2011) y qué casualidad que ese negocio  de voluntades derive en una negociación de dedicaciones exclusivas y parciales y funcionarios de confianza en las delegaciones que se ostenta. Esa es la venta al mejor postor que ha existido en Sanlúcar. Comulgar con ruedas de molinos, criticar con la boca pequeña al PSOE andaluz no vaya a ser que se acaben los privilegios y esas dedicaciones se vayan por el sumidero y no a través del Tanque de tormentas precisamente.
 
Compararse con un premio Nobel de la Paz lo dejo para otros. Parece ser que la independencia de algunos empieza y termina en los pactos de gobierno, en los mantenimientos de privilegios. Súbdito es también aquel que no exige, que calla, que prefiere el mantenimiento de su retribución al interés general de su localidad.Y pregunto: ¿No es eso velar por sus intereses personales y partidistas?; Ellos, a los que se les llena la boca al hablar del bien común. Quizá se refieren al suyo propio.
 
Respecto a la política de comentarios en este artículo, se realizará como siempre que he escrito en este medio, con absoluta libertad para emitir las opiniones en el marco del respeto y de la consideración. Otros no lo permiten o utilizan vías alternativas para dificultar la participación de la sociedad, que por otra parte, resulta una de sus propuestas fundamentales.  Paradójico pero real. Esa es la triste realidad de nuestra ciudad con la que algunos pretenden hacer su recortable particular.
 
Termino con una frase de Verlaine, poeta del Siglo XIX que a muchos se podría acuñar: La independencia siempre fue mi deseo; la dependenciasiempre fue mi destino
 
 

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