Gamonal

José Antonio Bustamante
Gamonal, o la famosa gota
José Antonio Bustamante.-Gamonal. ¿Alguien conocía Gamonal hace una semana? Sin embargo hoy está en boca de todos, sus vecinos han colocado al barrio en el mapa, se identifica como sinónimo de resistencia y el asunto ha traspasado fronteras publicándose los sucesos en medios de comunicación de todo el mundo.
No obstante, y a pesar de que bajo mi opinión tienen toda la razón del mundo, estoy convencido de que el ya famoso bulevar no es realmente el problema. Esa obra no es más que la famosa gota que suele colmar el vaso y acaba provocando un tsunami de consecuencias imprevisibles. Las personas, todas, tenemos un límite. Aguantamos estoicamente los excesos, las humillaciones y el expolio de derechos adquiridos durante muchísimos año de lucha, hasta que en un momento dado decidimos que hasta aquí hemos llegado. Sin lugar a dudas, de haberse producido en otros momentos y de otra forma, esta obra no hubiera significado problema alguno, pero en unos tiempos en los que la corruptela política es noticia diaria y las imposiciones el pan nuestro de cada día, el alcalde de Burgos ha mostrado muy poca inteligencia.

En las obras del bulevar de este barrio se han dado todas y cada una de las circunstancias que  vemos a diario en los grandes asuntos de corrupción nacionales: un empresario -previamente condenado y encarcelado por falsedad documental- que, a base de pagar viajes a la Costa Azul francesa al ahora alcalde, consigue manejar las recalificaciones del Ayuntamiento. Un alcalde que, como agradecimiento por los regalos recibidos, adjudica la obra precisamente a la empresa de dicho constructor. Un despilfarro de 8 millones de euros cuando, para temas esenciales como mantener abierta la guardería, no son capaces de reunir 13.000 euros. El alcalde que, haciendo oídos sordos al clamor en la calle, repite por activa y por pasiva que el proyecto se aprobó de forma consensuada, aunque sin explicar por quién. El PP que saca su artillería y llena las calles de antidisturbios para aprovechar vendernos lo necesaria que es la Ley de Seguridad Ciudadana, mientras intentan colarnos que existe un turismo radical que se desplaza por todo el país para protagonizar estos hechos y crear inestabilidad. Los datos, una vez más, desmienten al Gobierno; de los 40 detenidos, tan solo dos no eran vecinos de Burgos.
 

Ha ocurrido en Gamonal, pero podría haber ocurrido en cualquier lugar de España. La mecha se ha prendido y, mientras los gobernantes no rectifiquen y cambien de forma radical su forma de entender y ejercer el poder, será muy complicado sofocarla. Ya se ha extendido a ciudades como Barcelona, Valencia, Alicante, Zaragoza o Madrid, sin embargo lejos de aceptar el hecho de que esto es fruto del descontento general, insisten en que Gamonal es un caso aislado. ¿Aprenderán de una vez y por todas que se deben a los ciudadanos, a escuchar sus demandas  y a asumir que tienen la obligatoriedad de gobernar por y para ellos?
 
 

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