Apuntes de Historia LV
Manuel Jesús Parodi Álvarez.-Como hemos venido señalando en los artículos precedentes, puede hablarse de una “Arqueología Perdida” de Sanlúcar de Barrameda, sin ánimo de exagerar ni de pintar un cuadro alejado de la realidad.
Sin entrar ahora en la pormenorización de los yacimientos arqueológicos sanluqueños (es decir, de los bienes arqueológicos inmuebles, a los que reservaremos tiempo y espacio en un futuro), podemos centrar nuestra atención en los objetos muebles que forman parte de nuestro Patrimonio Arqueológico y que no se conservan en nuestra ciudad, pese a proceder de las tierras de nuestro término municipal (centrándonos además en las piezas conservadas en Instituciones del Patrimonio y llegadas a los mismos por cauces ortodoxos).
De este modo, cabe señalar que hay piezas singulares (esto es, elementos muebles de nuestro bagaje arqueológico) que, conocidas históricamente, se conservan fuera de Sanlúcar, en museos como los de Cádiz o Sevilla (y más lejos), como los objetos del Tesoro de Évora, o del Santuario de La Algaida, o el famoso Bronce de Bonanza, conservado en la capital del país, en Madrid.
Quizá la pieza arqueológica singular más antigua de la que tenemos noticia y que se conserva en un Museo en España (de entre las aparecidas en uno u otro yacimiento en Sanlúcar de Barrameda) sea el Bronce de Bonanza. Se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, y fue hallada (como es sobradamente conocido) en 1868, precisamente en el sanluqueño pago y barrio de Bonanza, un espacio que tanta historia guarda a sus espaldas y que puede formar parte por derecho propio de esa dualidad que encierra el dual nombre de nuestra ciudad (“Sanlúcar” “de Barrameda”, esto es, el “Lugar Santo de la Tierra Firme entre Marismas”).
También conocido como la “Tabula Baetica” o la “Formula Baetica”, se trata de un documento epigráfico aéneo latino (una inscripción romana en bronce) de carácter presumiblemente comercial, económico (a no ser que se trate de una inscripción modelo), datado entre los siglos I y II d.C. Alberga los nombres de distintos lugares, que podrían hacer referencia a pagos del antiguo territorio de la actual Sanlúcar, como al “Ager Veneriensis”, que da lugar a la homónima (y muy activa culturalmente) Asociación de Mujeres deBonanza.
A contribuir a la difusión del conocimiento de esta pieza arqueológica, tan relevante, de nuestro pasado, dedicamos ya en su día algunos textos de esta serie: “Apuntes de Historia (XIII). El Bronce de Bonanza (I)”, publicado el 31 de marzo del pasado año 2013; y “Apuntes de Historia (XIV). El Bronce de Bonanza (II)”, publicado el siete de abril del mismo año 2013.
Con 28 x 19 cm., es una pieza verdaderamente singular por la naturaleza de su soporte (no son muchas las inscripciones romanas sobre bronce conservadas), así como por su propio carácter: las inscripciones sobre bronce de época romana -al menos las conservadas, apunte de Perogrullo que nos permitimos confiándonos a su paciencia- suelen tener un carácter legal, público, no abundando las de carácter económico-jurídico (como es el caso de esta inscripción “sanluqueña”).
El Bronce de Bonanza cuenta con el número de inventario 18633 en el MAN (Museo Arqueológico Nacional: Inv. 18633 Bonanza (Cádiz), y corresponde al CIL II, 5042 = CIL II, 5406 (“Corpus Inscriptionum Latinarum”) y al “Annee Epigraphique” (AE) 2000, 66 y 67.
Una referencia bibliográfica esencial para aproximarnos a este tema es la del estudio -ya clásico- del profesor Julián González (de la Universidad de Sevilla), “Inscripciones romanas de la Provincia de Cádiz” (Cádiz 1982, 521), mientras otras referencias más recientes son las de los estudios de Antonio Bueno Delgado (“El Bronce de Bonanza”, publicado en el Anuario de la Facultad de Derecho de Alcalá de Henares en 2004, páginas 154-165) y de nuestro paisano José María Hermoso Rivero ("El Bronce de Bonanza. Incógnitas sobre el poblamiento romano de la desembocadura del Guadalquivir", aparecido en la publicación digital “El Rincón malillo. Anuario del Centro de Estudios de la Costa Noroeste de Cádiz”, nº 1, 2011, páginas 18-21).
No nos resistimos a repetir que quienes deseen acercarse a esta pieza singular de nuestro Patrimonio Arqueológico pueden, sin viajar a Madrid, contemplar una copia de la misma en la Fábrica de Hielo (el Centro de Recepción de Visitantes del Parque Natural de Doñana sito en Bajo de Guía), en la segunda planta del edificio, dedicada a la Historia de Doñana y su entorno. Al menos constituye una manera de aproximarse a este jalón de nuestro pasado sin salir de Sanlúcar de Barrameda, y su valor pedagógico es innegable.
Otra pieza singular de nuestro Patrimonio Arqueológico mueble, conservada en el Museo Arqueológico Provincial de Cádiz (que se encuentra en la Plaza de Mina de la capital de la provincia), es el Ídolo Cilíndrico del Camino del Cortijo de la Fuente, que nos retrotrae a una época mucho más antigua que la del Bronce de Bonanza, ya que nos remonta a nuestra Protohistoria.
Llegada al Museo Provincial gracias a una donación particular, la ficha del referido Museo señala que se trata de un “cilindro de mármol con pulido tosco y decoración realizada mediante incisión”; su altura es de 13’5 cm.; siendo su diámetro por la base de 4’2 cm.
Su datación nos remite a la Edad del Cobre (con una cronología aproximada que nos remonta hacia el 2500 a.C.). En cuanto a su procedencia, se recoge su aparición en el Camino del Cortijo de la Fuente, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).
Los ídolos-cilindro responden a un tipo de piezas líticas especialmente características de la Baja Andalucía, y más aún de los entornos del Guadalquivir y su marisma, que aparecen igualmente en otros entornos de la Andalucía Occidental como en el Aljarafe y en la Campiña de Sevilla. Estos ídolos se encuentran asociados a enterramientos dolménicos de carácter colectivo, siendo interpretados como la representación de una divinidad funeraria (asociando en su esencia lo religioso y lo funerario).
Estos ídolos recogen una representación esquemática y estilizada de una figura humana, presentando incisiones esquemáticas de ojos y cabello. En el caso concreto de esta pieza conservada en el Museo de Cádiz, la misma muestra una representación de las pupilas, las pestañas y las cejas, mientras el pelo se esboza a través de unos trazos simples.
Hasta el momento, junto a la ficha de la pieza, que puede consultarse en la dirección web del Museo de Cádiz, en el Portal de Museos y Conjuntos de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (puede verse aquí: http://www.juntadeandalucia.es/cultura/museos/MCA/index.jsp?redirect=S2_3_1_1.jsp&idpieza=90&pagina=1), la referencia bibliográfica clásica (y la más directa) sigue siendo el pequeño estudio publicado por Antonio Caro Bellido y Eloy Pérez de Tudela titulado “Ídolo cilíndrico del Cortijo de la Fuente (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz)”, publicado en 1985 en el número 2 de los “Anales de la Universidad de Cádiz” (entre las páginas 17 y 23 de dicha revista).
Hemos traído hoy a colación dos de las piezas integrantes de este Patrimonio Arqueológico mueble disperso, de esta “Arqueología Perdida” de Sanlúcar de Barrameda, el Bronce de Bonanza y el Ídolo Cilíndrico del Cortijo de la Fuente, que vienen a resumir en sus esencias más de 25 siglos de Historia de estos pagos y territorios. En próximos párrafos, abordaremos otros elementos integrantes de este Patrimonio sanluqueño disperso.
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