El consuelo de la primavera

Eduardo Dominguez Lobato-Rubio
A la espera de…la primavera…
Eduardo Dguez-Lobato Rubio.-Porque……mucho nos cansan ya, los inviernos enfriados, los soles perdidos y tanta humedad resfriada….. auque nos queda el consuelo de la primavera…si, nos queda la primavera, en las puertas, para derretir tanta escarcha, para borrar nublados y bloqueos y  para calentar economías e ilusiones…..
Que ya es hora……de que el termómetro empiece a subir más y más, como el olor a semana santa, para que nos vuelva la fe y borremos   desconfianzas,  dudas,  abulias, y desesperanzas.
Porque por lo menos, nos queda a las puertas la primavera , cuando buscamos el sol, y la morenez deportiva y triunfante, sin importarnos demasiado las sesudas advertencias sobre el peligro de la radiaciones y los riesgos de la piel. Porque la piel ya la tenemos ajada,sometida, martirizada, flagelada y rota en mil pedazos, la piel de toro, la piel de cada uno, la piel del alma, la piel de la fe.

Lo necesitamos, digo que lo necesitamos, quizá por esta atávica atracción hacia la mar, donde los ciudadanos desparramamos a pierna  suelta nuestros ánimos y disfrutamos transitoriamente  de una efímera paz, dentro o fuera del chiringuito, pero al ladito…..
 

Y gracias a la mar, porque , de alguna manera, nos lavamos en ella las manos de nuestras tensiones, de nuestras culpas, y relajamos en sus mil orillas esta existencia nuestra tan rellena de problemas, de normas y de ataduras. Y volvemos a salar, en ella, estos días, estos  años tan insulsos y atosigados.
Volvamos, cuando empiece a calentar el sol, a nuestras plazas, a los paseos, a la playa, para, entonces, para tirar por la borda el corsé de tanto déficit y demasiada deuda, porque nuestros pueblos..y sus flores …y el calor nos devolverán, por lo menos, a la alegría que perdimos.
 
Queremos el sol, a nuestro lado, y los baños a media tarde, para recordar a nuestros amores de juventud  y a nuestras hogueras de la noche.
 
Sí, la primavera es otra cosa, siempre será otra cosa, como un cubo de agüita fresca,como un helado en la calle, o como un atardecer musical en la aquella terraza de la playa todos, esperaremos , la llegada, la vuelta de nuestros navíos por el horizonte de la broa, navíos esperanzados, navíos de las especias, como las que volvieron con Elcano.
 
Hoy, permítanmelo, os invitamos, a mirar al horizonte americano desde estas alturas de miras de Sanlúcar, altura de miras gaditana, portuese, jerezana, chipionera, trebujenera , rivereña y marinera, bodeguera, viñatera…porque quizá, como hace quinientos años, el futuro, el comercio, la prosperidad, nos volverán a llegar desde América.
          

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