Amor por la música
José Antonio Bustamante.-Los que me conocen bien, e incluso los que no tanto, saben de mi amor por la música y de lo que intento expresar a través de ella. Suelo decir que para cualquier situación que estemos viviendo existe una frase, una estrofa, de algún tema, que resume a la perfección lo que estamos sintiendo en esos momentos. El año pasado me limité a escribir en esta columna la traducción de Imagine, de John Lennon, este año quiero hacerles llegar tres frases de tres grandes de la música que, por sí solas, se merecen un lugar privilegiado en los anales de la música.
En primer lugar, Whitney Houston, la gran diva, en su tema The greatest love of all nos dejó esta frase para la historia: “Decidí hace mucho, no caminar nunca a la sombra de nadie. Si me equivoco o si tengo éxito, al menos vivo como creo que debo hacer. Al margen de lo que me puedan quitar, jamás me podrán arrebatar mi dignidad”. Creo que no necesita más explicación.
Para continuar, el otrora rey del pop, Michael Jackson, en Man in the mirror, nos deja esta reflexión: “Por una vez en la vida, voy a propiciar un cambio que me hará sentir realmente bien; que marcará las diferencias. Empezaré con el hombre del espejo para pedirle que cambie sus formas, y no hay mensaje que pueda ser más claro: si quieres hacer de este mundo un lugar mejor, mírate bien a tí mismo y haz posible ese cambio”. De nuevo creo que sobran las explicaciones. Somos nosotros los que debemos decidir dar el golpe de timón que haga posible ese cambio que todos anhelamos.
Y para terminar, una extracto del tema Another day in paradise del gran Phil Collins. En esta canción nos relata la historia de un señor que, paseando por la calle, hace oídos sordos a las súplicas de una señora que, desvalida, le pide si sabe de algún lugar donde poder pasar la noche mientras él, para intentar no escucharla, silba mirando hacia otro lado. En el estribillo nos recuerda que para muchos de nosotros no es más que otro día en el paraíso mientras que, para muchos otros, no deja de ser otro día en el infierno y la miseria.
Intentemos pues seguir adelante, salir de la sombra sin perder nuestra dignidad, a la vez que nos miramos al espejo siendo conscientes que nosotros, y solo nosotros, podemos cambiar las situaciones que no nos gustan mientras procuramos ser solidarios con aquellos que nos necesitan. Y lo que es más importante: que este espíritu nos dure las otras 51 semanas del año.
Felices fiestas a todos.

