Sin pelos en la lengua

El mirabreño
¿La ruta del mosto?,…y un carajo
El Mirabreño.- El pasado día 7 de noviembre se presentaba la VI Ruta del Mosto, el acto tuvo lugar en el Salón Rojo, manda cojones llamar, en plena democracia, a un departamento del Ayuntamiento con dicho término, vamos como si fuera la Plaza Roja comunista de Moscú. En aquel encuentro antes los medios de comunicación y público en general , el político de turno dirigió la siguiente frase a los comerciantes participantes:  ““verdaderos protagonistas junto con las personas que disfrutan de esta tradición tan arraigada a laciudad y los que hacen que la Ruta sea cada día más importante”. Analicemos la frasesita en cuestión. 
Primero. Al parecer para nuestro Ayuntamiento los protagonistas de este evento (aquí todo lo que se hace al año siguiente ya es considerado un gran  evento y al utilizar  yo esa denominación he caído también en el mantra tópico de nuestra clase política), son los comerciantes y empresarios, como si ellos durante el período que dura la dichosa rutita del mosto se convirtieran en hermanitas de la caridad y nos regalara sus exquisitos zumos de uvas, sus tapas y copitas varias. Vamos que ellos no hacen su agosto en pleno invierno y no se ponen las botas. Los auténticos protagonistas son los ciudadanos de Sanlúcar y dentro de ellos, la masa enorme que representa su juventud.

Segundo. Con esta sexta edición ya está arraigada en la ciudad la ruta en cuestión y ya se puede considerar como tradición. El Mirabreño pensaba que las cosas se arraigaban y convertían en tradición cuando superaban una considerable cantidad de años, pongamos por ejemplo 20 ó 25 años, que menos. Como las Carreras de Caballos, la Feria de la Manzanilla, la medio desaparecida Festividad de Exaltación al Río Guadalquivir… No en Sanlúcar  las cosas se arraigan y se convierten en tradicionales al segundo año o sexto de celebrarse.

 
Tercero. Y aquí, en este punto, mi análisis choca frontalmente con lo expuesto en el punto número dos. No sé si los políticos que nos gobiernan en sus discursos – peroratas –  conocen algo de la historia de nuestro pueblo, por la edad de muchos debieran conocerlos. El Mirabreño a sus 67 años y en plena etapa jubilosa, recuerda que ya en el año 1987 se celebraba la Ruta del Mosto, luego no podemos hablar de que esto es nuevo. Aunque he de confesar que aquellas rutas del mosto quizás no tuviera la propaganda y difusión que hoy día tiene ésta que comentamos hoy.
Por otro lado, tengo que decir, que aquellos años sí que se trataba de un culto al MOSTO y al vino, ya que en verdad se abrían muchos locales en nuestro pueblo donde realmente saboreábamos el fruto de la vid, acompañado de las papitas cosías, del típico ajo con rábanos, de pajarillas, y tapitas por el estilo. Entonces sí que la gente (generalmente mayorcita) consumía mosto y hacían honor a las fechas en las que en las bodegas surgía, como si una fuente se tratara, los primeros mostos de la temporada.
 
Pero ahora, en esta nueva etapa no podemos denominar la movida de cada fin de semana como una ruta del mosto, quien diga eso se equivoca y, peor aún,  nos quiere engañar. ¿VI Rusta del Mosto?… y un carajo como el mástil del Sebastián Elcano, esto que vemos hoy por nuestras calles barrioalteñas sobretodo, no es más que una RUTA DEL BOTELLON con el salvoconducto  y la bendición del Excmo. Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda y un Equipo de Gobierno al que su conciencia le delata cada año llegada estas fecha, pues no en vano lanza un Bando Municipal con el que pretende regularizar la celebración de dicho evento ( joder otra vez utilizando la palabreja). Un Bando que anuncia una serie de medidas y obligaciones que los ciudadanos se pasan por el escroto (para los sanluqueños más castizos, por el forro de los huevos).
 
El Mirabreño, en una de esas escapadas a su tierra natal, observó como las plazas y calles estaban invadidas por cientos de jóvenes con los lotes (así le llaman ellos); observó igualmente como en plena calle Descalzas la gente meaba impunemente. El Mirabreño pudo contemplar también como la suciedad se apoderaba de las pintorescas callejuelas de nuestro histórico Barrio Alto, contaminación de basura que se unía a la acústica.
 
Mis sufridos lectores pensaran que soy un tío amargado y cenizo que no quiere que la gente se divierta, nada más lejos de la realidad, quiero que los jóvenes y menos jóvenes lo pasen bien, lo que no aguanto es  que estos políticos nos venda la moto y quieran engañarnos diciéndonos que, textualmente: “Con todo ello, lo que sin duda y finalmente hemos conseguido es que en Sanlúcar tengamos un parque temático natural y permanente del vino y la gastronomía, porque en Sanlúcar están las bodegas, las tascas, las tabernas, los bares y quienes vienen a visitar la ciudad pueden vivir en primera persona las excepcionales experiencias que guarda el mundo del vino”  Vamos para mear y no echar ni gota o para cortarse las venas. Entonces, según el Equipo de Gobierno, lo que tenemos cada fin de semana es un parque temático o una especie de exposición de las excelencias de nuestro más preciado caldo. ¡Joder y yo sin saber que el ponerme ciego a cubatas y copazos no era pillar una buena tajá, sino que estaba culturizándome  sobre los orígenes,  cultivo,  excelencias y  propiedades saludables de nuestro vino!
 
Ahora entiendo esa especie de cartilla, que me recuerda a las que debes rellenar si haces el camino de Santiago, en la cual te van poniendo el correspondiente sello del bar, garito o local por donde has ido castigando a tu hígado a base de ron, ginebra, whisky y demás bebidas alcohólicas que dejan de serlo en la Ruta del Mosto para convertirse en la bebida preferida bebida del Dios Baco.  En definitiva, que cuando uno ya tiene rellenado la cartilla con todos los sellos de los diferentes lugares por donde has pasado, es como si te dieran el título de fin de carrera de la universidad. Lo malo que esta carrera te puedes dejar el hígado por el camino.
  
 
              

Comparte nuestro contenido