Sin pelos en la lengua

El mirabreño
La política, la mierda que no cesa
El Mirabreño.-Después de una larga temporada alejado del noble ejercicio de la crítica política y del panorama socio – cultural  de Sanlúcar, El Mirabreño vuelve, aunque sea desde su elegido exilio en tierras jerezanas. En estos tiempos que corre, con toda la tecnología a nuestro alcance, no hace falta vivir en un sitio concreto para estar informado de lo que ocurre en los mentideros y actualidad políticos. Hoy día basta con entrar en Internet y visitar la cantidad de páginas web que te tienen permanentemente informado de cualquier acontecimiento, aunque éste haya ocurrido en la otra punta del planeta. Y gracias a Sanlúcar Digital y a otros medios digitales y escritos, un servidor está al corriente de lo que nuestros gobernantes y politiquillos dicen, hacen (mejor dicho deshacen), opinan e idean. Para todos los que se pregunten, sobretodo gente no introducida en el mundo del flamenco, les diré en este reencuentro,  que mi seudónimo, es decir, El Mirabreño, lo elegí para hacer público homenaje a uno de los palos del flamenco genuinos de Sanlúcar, como es el famoso y genuino cante por mirabrás.

He de confesar que no he sido muy original al tomar este nombre en clave para escribir mis artículos, desconocía en su momento que un torero sanluqueño (Ramón de Prada), mucho antes que yo, tuvo la feliz idea de torear por esas plazas de España con el sobrenombre del Mirabreño. Por cierto, si a la familia de este sanluqueño le molesta la utilización de este seudónimo, sólo tiene que comunicarlo a SD, y buscaré otro. Y como no hay torero que sea digno de serlo sin haberse retirado de los ruedos alguna vez y, al cabo del tiempo, haya realizado la vuelta a los mismos, porque ese gusanillo, esa necesidad de estar cerca de los astados, ha sido superior a su complaciente vida sedentaria desde el cortijo. Bueno, no todos los toreros han vuelto a torear después de cortarse la coleta por afición, muchos de ellos, hay que ser sincero, también lo han hecho por pura necesidad económica. El caso del Mirabreño articulista, es decir, de este que le escribe, nos es el tema pecuniario, pues el jefe, Pepe Fernández, no paga a nadie, vamos ni “quemao”. Pepe, que esto es una broma, sólo un puntito desenfadado en un escrito que se iba desarrollando por una senda demasiada formal.

 
Bueno, después de esta perorata, que dé seguro a mis posible lectores le ha aparecido un verdadero coñazo, entro en un adelanto de los temas que, en esta segunda etapa, voy a tratar en mi columna “Sin pelos en al lengua”. Desde mi último artículo han sucedido una larga lista de noticias, entre ellas hay que destacar la dimisión de nuestra anterior alcaldesa y la posterior proclamación de su gregario, Víctor Mora, como nuevo alcalde.  Para no alargarme voy simplemente a enumerar los temas, que desfilaran por esta sección en los próximos meses.
 
La lista es: Vicente Ramírez, el concejal plagiador, la ruta del “mosto”, vandalismos en barriada de Andalucía, Navidad y zambombas, Ana Mestre y el alumbrado navideño, el papelón de IU y de su ínclito RT, a vuelta con la mierda de perros, la casa del Carril y así un listado que para no agobiar al lector y tenerlo en ascua aparco ahí. 
 
 Indiscutiblemente el tema estrella de los artículos de “El Mirabreño” será la política, esa mierda que no cesa. Frase con la que titulo este escrito de regreso y que me ha venido a la mente recordando el bello poema del gran poeta Miguel Hernández. Porque la política es como esa mierda que no cesa, que cada político se encarga cada día de remover y que arroja sobre los demás pensando que a él no le salpica. O dicho de otro modo, ese juego de constante crítica y reproches al contrario erigiéndose cada uno como único portador de la verdad y razón, sin querer aceptar que las cañas se vuelven lanzas dependiendo del lugar donde te encuentres, es decir, en el Gobierno o en la Oposición. Mientras que unos y otros salen cada día atormentándonos con chorradas y carajotadas, dignas de registrarse en la antología del mamarrachos y esperpento, los ciudadanos asistimos impasibles a  este circo cansino y al hartazgo que nos hace vomitar estos politicuchos  demagogos y truhanes, trileros del engaño y la falsedad. La política, esa mierda que no cesa, esa maldición inventada por el hombre para explotar al prójimo. Y lo malo es que llevamos muchos años metido en la mierda y con la de perros ya Sanlúcar tiene más que sobra. En fin, lo mejor será  dejar aquí el asunto, porque ya se sabe que la política al igual que la mierda, contra más se remueva más apesta.                   
      
El Mirabreño
 
P.D. El Mirabreño asume su responsabilidad porque escribiendo de política, contribuyo a que la mierda se extienda. Lo mismo ya estoy abducido.

Comparte nuestro contenido