Un parque gafado
José Luis González García.-Si en mis tiempos dedicados a la enseñanza, se me hubiera ocurrido poner como tarea a mis alumnos que hicieran una redacción sobre que era un parque para ellos, me hubieran hablado sin duda de jardines con flores, parterres, césped cuidado, bancos, juegos infantiles, aparatos de gimnasia cardiosaludables, fuentes, abuelitos sentados tomando el sol, etc etc.
Y después de leer esas imágenes tan idílicas y que efectivamente pueden ser observadas en muchas localidades y por tanto no son para nada fruto de la imaginación infantil. Les pondría unas fotografías que serian la antítesis a lo que debe ser un espacio público, abierto al disfrute y esparcimiento de todos los ciudadanos. Y estas serian, del mal llamado en su momento parque Scouts. Y digo mal llamado porque de parque tiene lo que yo de obispo y Scouts, porque la nobleza y dignidad de ese movimiento juvenil se ve enlodazado y vituperado con tal denominación.
Y vamos con la sórdida historia de este parque. Los más viejos del lugar saben que estos lugares eran navazos, cultivo secular de nuestra ciudad. Con el boom inmobiliario se construyeron duplex y pisos y el constructor cedió ese espacio que hoy ocupa el parque.
Ya desde el principio el cuidado, mobiliario y mantenimiento dejaron mucho que desear por parte de nuestro Excelentísimo. A saber; colocaron unos mamotretos de hormigón, que alguien llamó eufemísticamente “bancos”, pusieron unas especies arbóreas inadecuadas, plantaron un césped que nunca cuajo y para rematar la faena, una fuente de la que nunca fluyó agua y como mucho sirvió para que con el agua de lluvia, los feriantes hicieran ahí su colada. La botellona campaba a sus anchas y con ello todas las consecuencias indeseables que su presencia acarrea.
Y llegó el inclito ZP y sus planes E y por ende el despilfarro de euros y se planteó el cerramiento perimetral del parque. Aparcamientos en batería en calle Pescadería, juegos infantiles, y arreglo del césped, así como obras de canalización y colocación de bancos de madera. Todo ello supuso un coste al erario público de más de medio millón de euros.
Algunas cosas se hicieron y otras no, como los juegos infantiles y los aparcamientos. Sería que el medio millón, dió para poco. Algunos con esa pasta, harían una replica de la catedral de Burgos.
Y hoy por hoy, el “gafe” de este espacio público sigue con plena vigencia y en su posición mas álgida.
Los perros sueltos (algunos de razas peligrosas) corretean y retozan alegremente. Se llega con la correa y en la puerta se sueltan. Obviamente sus necesidades las hacen donde les place.
Las motos circulan alevosamente por el mismo. La suciedad, la basura, las botellas, los graffiti, es la visión que se lleva cualquiera que cruce o pasee. Bancos sin baldas, que se “arreglan”, quitándolos del medio.
Un horario de apertura y cierre que brilla por su ausencia. Se abre cuando se puede y se cierra cuando se pone el candado o simplemente no se cierra.
Y permítanme que me haga las siguientes preguntas: ¿Eso es lo que nos ofrece nuestro excelente Equipo de Gobierno a los ciudadanos que pagamos sus onerosos sueldos?.
¿Es que la oposición no tiene ojos en la cara para denunciar el estercolero y el estado lamentable e inseguro en que se ha convertido la única zona verde del barrio bajo?
.¿Es que las fuerzas de seguridad no tienen constancia a pesar de las múltiples denuncias de los vecinos, de que en el parque no se están cumpliendo las ordenanzas municipales y las leyes tanto de seguridad vial como alguna otra que atenta a la salud de los ciudadanos?.
¿Por qué nuestros hijos y nietos tienen que ver conductas indeseables y poco edificantes como se observan diariamente en el mismo?.
Sr. Marin, Ud vendió a bombo y platillo la construcción de dos pistas de petanca. ¿Se ha pasado Ud. después para ver las condiciones en que están esas pistas, llenas de excrementos de perros?. O es que ya con salir en la foto, usted ya cumplió su cometido?.
No se si alguien tendrá la voluntad política de arreglar esto. Está claro que la cultura que impera en otros pueblos y ciudades sobre el cuidado y mantenimiento de espacios públicos en Sanlúcar todavía no ha llegado. Esperemos que con las denuncias de los vecinos y con la presión ciudadana haga que algún político coja el toro por los cuernos y por lo menos se de una vueltecita. O quizás mejor que no. Así no verá lo que quizás no le interese ver, su impropia y nula gestión en la materia.

