Cartas de una sombra

José Antonio Córdoba
El mundo UFO
José Antonio Córdoba.-Todavía siguen existiendo mentalidades realmente retrógradas en esta localidad cuando se abordan temas como es la vida extraterrestre y los OVNIs.
Se ha pensado en los últimos decenios que al existir un avance tan sofisticado en nuestra tecnología el avistamiento OVNI ha descendido, cosa totalmente errónea. Lo que si nos está dejando entre ver nuestros avances tecnológicos es el estado inmaduro de nuestra tecnología con respecto a la del Universo, y la de sus posibles moradores.
Pero es que nuestros ancestros ya nos dejaron en mitos, leyendas y grabados lo que hoy nosotros pretendemos lograr con nuestros “avanzados” medios.

Con el avance en nuestra tecnología y la confianza ciega en ella depositada, nos estamos volviendo cada vez más indecisos en esa capacidad humana de conectar con el Universo, de confiar en nuestro instinto. Esto último ya nos lo desvela Eduard Punset en su último libro.

El ser humano necesita de creer que forma parte de algo más grande que la simple existencia mundana en este planeta. Pero esta necesidad no es autoimplantada en nuestro cerebro, es afín en nuestros genes.
Aún está muy presente en nuestra conducta el vicio del siglo pasado donde el mundo extraterrestre era cosa de locos, de perturbados mentales, etc. Sin embargo, me gustaría decir a estas mentes que se creen sabedoras de la verdad absoluta, que en la actualidad grandes científicos e investigadores de gran prestigio tratan o han tratado de alguna forma el concepto de vida extraterrestre y, la visita de posibles alienígenas. Sus esfuerzos van más allá de las líneas meramente científicas, pues comprenden que conforme avanzan en sus estudios aparecen nuevos conceptos que lejos de toda lógica racional abren las puertas a nuevos conceptos que en nada tienen que ver con esos que nosotros solemos llamar ilógico o irracional. Han comprendido que el estudio de la visita de otras especies a nuestro planeta es factible prueba, las variables de microorganismo extraterrestres que se están encontrando contra toda lógica, el problema erradica en esa necesidad inherente de nuestro cerebro de etiquetar todo, y en el momento que lo hacemos lo condicionamos, le ponemos límites, por lo cual deja de ser real, al dejar de ser real lo etiquetamos como irreal y por lo tanto nuestra mente le rechaza automáticamente.
Los nuevos científicos trabajan en romper esa etiquetadora cerebral nuestra y abordar nuevas vías, que lejos de ser senderos estrechos se abren como nuevas autovías de múltiples carriles.
Pero desgraciadamente a nivel de la calle la gente no es tan abierta de miras. Y no es que etiqueten las cosas como algo involuntario, ¡qué va!, es que han hecho de ello un vicio, perjudicial para su salud y la de los que les rodean.
Como se decía en Expediente X: «La verdad está ahí fuera»
 

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