350º aniversdario capuchinos de Jerez
Se clausuraba en estos días los 350 años de la fundación del convento de Capuchinos de Jerez, un acto que tuvo lugar en la propia casa capuchina.
Este convento fue fundado por el capuchino jerezano Fray Francisco de Jerez. Este hermano fue una persona de alto relieve en la Orden, en España y a nivel de la Iglesia Universal, llegando a tener voto para Papa sin estar en un conclave. De esta forma podemos ver el relieve, la cultura, la fama de sabio y de santo que tenía este ilustre jerezano.
Para hablar del convento de Jerez hay que adentrarse en la noche oscura de los tiempos. Son tantos los cambios que tuvo este convento, escuela tanto de santos que de sabios. El convento fue bendecido el día 22 de enero de 1961. Su iglesia se bendijo el domingo 6 de febrero de este mismo año, dedicándose a San Félix de Cantalicio, el primer santo capuchino. Según nuestra tradición capuchina, San Félix de Cantalicio era hermano lego, apelativo que se decía antiguamente y cosa que no soporto, siendo ésta una opinión mía.
No me coordina que si la iglesia está dedicada a San Félix de Cantalicio en el 1661, este santo no fue canonizado por Clemente XI hasta 1712. Quiere decir que en aquella época la iglesia no podía tener un titular beato, ya que para esa fecha el Fray Félix no era santo. No trato de censurar las tradiciones, porque para mí San Félix de Cantalicio es un santo encantador, con solo acercarnos a ese museo provincial de la Orden en Sevilla y ver las pinturas de San Félix tal cual lo inmortalizó Bartolomé Esteban Murillo, íntimo amigo del Padre Francisco de Jerez, quien fuera su director espiritual y consejero. Pues bien siempre oíamos decir que nuestra iglesia de Jerez iba a ser dedicada a San Félix de Cantalicio, pero como no era santo, sólo beato, la iglesia tubo menester de ser dedicada a la Inmaculada Concepción. Todas estas cosas, como he dicho antes, son pinceladas de nuestra historia que se pierden en las noches oscuras de los tiempos.
La clausura del domingo pasado, día 15 de septiembre, fue solemnísima con la presencia del ministro provincial Fray Benjamín Echevarría de la Provincia Capuchina de España, sacerdote capuchino encantador donde los haya.
Tuve la invitación personal de Fray Antonio, actual Superior del convento de Capuchinos de Jerez, alma y vida de ésta casa desde hace más de treinta años. A nivel anecdótico siempre suelo decir, que tengo los tres votos como todo religioso, pero en verdad tengo un cuarto voto -como los jesuitas al Señor Papa- a Fray Antonio, porque en el momento que me llama para cualquier acto ya estoy en la estación de autobuses, tomando la Valenciana –como se decía antiguamente- y presentarme en el Convento de Jerez.
Pero hay una coincidencia grande , yo siempre recuerdo en mis primeros tiempos de fraile joven, cuando iba por Jerez que en aquella época era el padre Jerónimo de Málaga, un capuchino santo que espera la resurrección a los pies de la Virgen de la O en el convento de Jerez, pero allí quien organizaba, hacía y deshacía en el buen sentido de la palabra, era Fray Alejandro de Málaga, joven capuchino en aquellos tiempos de una actividad grande que como decimos por esta Andalucía la Baja, se tenía metido a todo lo grande de Jerez en el bolsillo. Fray Alejandro le da un gran impulso a aquella fundación, digo fundación, porque después de más de un siglo de un convento cerrado, cuando se abre todo era nuevo, las normas, las costumbres, recientemente también los monjes cartujos habían vivido una reforma. Pues bien, mira lo que son las cosas, los cercanos al convento siempre que hablaban de un hermano que no era sacerdote, primero se decía hermano lego, después hermano humildad y ahora se dice hermano no clérigo, lo que no saben muchísimas personas de San Francisco es que no era sacerdote y está dudoso que fuera hasta diácono, pero en fin, nuestra orden es de hermanos sin tantos apelativos.
Precisamente un es hermano lego el que conduce el agua a Jerez, Fray Pedro de Tebas. El arquitecto del nuevo edificio fue el monje y Arquitecto capuchino Fray Francisco San Clemente.
A San Félix de Cantalicio, el primer santo capuchino no sacerdote, tenemos el agradecerle que resurgiera la Orden Capuchina, una Orden que iba a ser suprimida. Por consiguiente si algo grande puede coronar esta fundación en sus 350 años de vida con esos paréntesis de cerrar el convento, transformarlo en hospicio o albergue y tantas otras cosas, es la labor en los nuevos tiempos que llevó a cabo nuestro hermano Fray Alejandro de Málaga volviendo a darle vida al convento de Jerez. Ahora quien realmente corona esa fundación es otro hermano no sacerdote, Fray Antonio Ruiz de Alba. En estos 30 años que lleva Fray Antonio de Alba ha conseguido lo que nos pide los tiempos nuevos, que una fraternidad no quede solo en la sacristía, ni en los claustros, ni en los salones de la comunidad. Sino que la fraternidad esté unida a esa comunidad de fieles. Fray Antonio ha llegado a conseguir que la Hermandad del Señor de la Defensión de ese bendito Cristo de la Defensión, al que tanto quiero yo, que sea comunidad y cofradía, una sola cosa, una familia, y eso lo ha logrado este buen hermano.
Tendríamos mucho de qué hablar, pero necesitaríamos mucho papel y gran cantidad de tinta, de esa bellísima historia del Cristo de la Defensión, de cuando fue el pueblo de Jerez a recibirlo a la Cartuja, acompañándolo por aquellos caminos con antorchas encendidas; escoltado por 24 caballeros, militares de aquella época; de cuando pasaron por la Hermandad de los 7 cuchillos y salieron a recibirlos, o en Sto. Domingo ante la Hermandad del Rosario de los Montañeses. La historia del Cristo de la Defensión, es bella, tal como se dice en este libro, donde podría afirmar que se ve la mano del Secretario de la Hermandad, el querido Abraham.
Lo que el Cristo de la Defensión ha sido en Jerez, la devoción que profesa, se constata al saber que todas las imágenes, todos los altares, todos los enseres de ese bendito convento, hasta las reliquias se perdieron entre tanto trasiego, pero el Cristo persiste todavía como lámpara encendida para su pueblo de Jerez.
Hace unos años, con motivo de los 50 años me encargó Fray Antonio un artículo para el diario de Jerez. Este artículo posteriormente me lo piden para la revista capuchina el Adalid Seráfico y lo transforman, yo soy así, una vez que lo escribo pues lo cedo y si alguien cambia algo no me molesta. Pero en aquella ocasión si me molestó, cuando decía que «el Cristo había vuelto en estos últimos tiempos a sus antiguos dueños, los capuchinos», no, por favor. Los Capuchinos hacemos votos de pobreza, obediencia y castidad y no tenemos propiedades. Las benditas imágenes pertenecen al pueblo cristiano, nosotros solo somos los custodios de estas imágenes.
Como mima Fray Antonio al Cristo de la Defensión, a la Virgen de la O, a la Divina Pastora a todo lo que cae en sus manos. Él lo dice, «todo esto es de nuestra madre la Iglesia y del pueblo de Jerez. Un día me tendré que ir de aquí, pero todos los días se pide al buen padre Dios para que vengan vocaciones y no falten los capuchinos en Jerez», con esto queda claro que las propiedades solo se prestan para los Señores.
No hace mucho decía el Papa Francisco de los conventos que se quedan sin sus moradores, que no se llenen de hoteles, se transformen en albergues, asilos, pero no hoteles para ganar dinero y de esta opinión es Fray Antonio.
Entrar en el convento de Jerez es encontrarte gente humilde en la portería esperando a que Fray Antonio le de lo que pueda. Si pasas al interior te encuentras las grandes oficinas de Manos Unidas que tanto bien están haciendo en todo el mundo. Dependencias que Fray Antonio tiene cedidas sin nada a cambio, sin retribución alguna, esa es su colaboración para con la gente humilde de todo el mundo.
Y podíamos seguir exaltando esta comunidad de Jerez. El Padre Alfonso hasta hace relativamente poco ha estado impartiendo clases, entregado totalmente a los jóvenes, sigue entregado a la Hermandad del Cristo de la Defensión como director espiritual en los matrimonios de Nuestra Señora. Todos los hermanos de Jerez con esa labor callada, como diríamos a la gente sencilla, trabajando como una especie de colmena la cual da sus frutos.
La Hermandad de la Defensión está totalmente entregada a la comunidad de capuchinos, todos agradables acogedores, el Hno. Mayor D. Antonio García Figueras, Abraham, D. Juan Manuel Junqueras, tan querido en nuestra comunidad de Jerez desde hace más de 50 años. Yo puedo dar testimonio de lo que ha sido para mí Juanito junquera en mi enfermedad. Una hermandad como digo que es medio capuchina, medio cofrade, todos en igualdad y con qué alegría llegan al convento. Muchas veces dicen la gente que no conocen de la vida diaria, que van un día por Jerez a ver al Señor de la Defensión, «pero esto que es una hermandad de militares», ¡no!, no es una hermandad de militares, es una hermandad de cristianos, o es que los militares ya no tienen derechos. No hace mucho en mi Sanlúcar le han quitado el nombre a esa gran avenida Calzada del Ejercito, a esos defensores de España y el Mundo. No me meto en por qué o el no porqué, pero señores como nos atrevemos a quitarle el nombre a esas personas que nos están defendiendo, a España y el Mundo. Pues son estas personas las que acompañan al Cristo de la Defensión.
En mi época de Jerez cuando iban llegando los militares de momento me ofrecía para lo que hiciera falta, agua, si algunos querían café, lo que fuese. Pues comprendía que el esfuerzo que hacían al venir de fuera, al no haber en los últimos tiempos cuarteles en Jerez tiene que desplazarse expresamente, por lo que a estos señores había que atenderlos como hermanos de la hermandad.
Hay otra cosa que quería recordar, los momentos de tirantez que han existido y que Fray Antonio ha ido suavizando, quedando solo en el pasado , como cuando la puerta del convento de la nueva Iglesia se hace pequeña para que los paso de la cofradía no puedan salir. ¡Señor, habrá una cosa más grave!, que sufría yo desde Sevilla con todo esto, siendo como soy cofrade desde niño. Pues cuando yo vengo de comunidad a Jerez y viene de superior el recordado Fray Alberto de Galaroza, le doy “la lata” para que el cristo de la Defensión pueda salir del convento de Capuchinos por su puerta grande.
Hay algo también un poco anecdótico que a lo mejor Abraham no lo sabe sobre las campanas de la torre, que las campanas están bautizadas antes de gravarlas, Divina Pastora y Beato Diego. Entonces yo le digo al Padre Alberto: «Padre está muy bien que se ponga Divina Pastora a una campana, pero al Beato Diego lo tenemos en nuestra iglesia, por lo que la otra campana debe de llamarse Cristo de la Defensión, pues este es como un titular nuestro y de nuestra iglesia» y así fue. Son detalles que se viven en nuestra vida diaria y que muchos no aparecen ni siquiera en las crónicas, pero como la luz no se enciende para ocultarla, por eso estoy comentando estos detalles.
No podemos olvidar aquellos primeros tiempos de la restauración de la Orden en el convento de Jerez, de Fray Jerónimo de Málaga, aquel trío formado por el Padre Jerónimo, el Padre Bernardo de Villanofa y Fray Alejandro de Málaga, que alegría sentíamos cuando llegábamos a Jerez y como todo hay que decirlo, Fray Alejandro lo mismo pintaba que restauraba pequeñas imágenes, y los que íbamos de Sanlúcar nos encontrábamos con grandes manjares que preparaba para sus hermanos de Sanlúcar o de Sevilla. Así es Fray Alejandro, ahora en su ancianidad ya lo que hace solo es lo importante, que es rezar por los hermanos de la Defensión y su oración a veces en poesía.
Felicidades a Fray Antonio, que cuide de su salud , pues debe de seguir siendo ese pilar que soporta el lazo de unión entre los hermanos de su comunidad, manos unidas y los miembros de la Hermandad del Cristo de la Defensión.

