Dimisión
El Consejo de Hermandades y Cofradías debe dimitir Parte 1ª Parte 2ªSobre todo lo que me va llegando a través de las noticias de los blogs, medios de comunicación o mentideros cofrades. Si algo me ha caracterizado a lo largo de estos 50 años que me contemplan, es que siempre he intentando tener un criterio propio, una personalidad que ha ido forjando, para bien o para mal, mi propio destino y forma de ser y ver la vida. En estos 50 años habré cometidos errores de una juventud impetuosa, de espíritu rebelde, de no dejarse doblegar por sumisión y obediencia ciega. Si en algo me he destacado es en decir siempre lo que pienso, manifestar mi verdad, aunque ésta pueda estar equivocada y nunca esconderme ni refugiarme en la hipocresía, la falsedad, la mentira o la falsa modestia. Declarar públicamente mi opinión, ser una persona crítica, con un criterio propio y ser un carácter indomable, inconformista en no aceptar las imposiciones por que sí y sin un razonamiento. Todo ello me ha supuesto acumular enemigos, me han catalogado de personaje polémico y, sobre todo, aislamiento y ostracismo, ya que mi forma de ser me ha cerrado puertas. En el mundo cofrade hay que ser un falso, un meapilas, un fariseo para que cuenten contigo y te reconozcan, aunque luego bajo el anonimato de un foro pongas a parir a todo bicho viviente y te desahogues llamando perro judío a tu hermano mayor, al capataz de turno o a los miembros del Consejo, sin olvidarse del cura y del obispo. Es bajo el antifaz no de la túnica sino del anonimato, cuando sale el verdadero yo del cofrade aparentemente ejemplar. Se cumple en buena medida ese dicho popular de: "Virtudes públicas, vicios privados".
Pues bien, una vez planteado aquí esta introducción y como ni tengo ambición ni ilusión de ser en un futuro hermano de ninguna cofradía, ni mucho menos ostentar cargo alguno; como ni aspiro ni deseo que me llamen para pregonar la Semana Santa o cualquiera de los muchos pregones que se celebran en Sanlúcar; como no tengo que portarme bien cual niño chico para que no le quiten los regalos de reyes; como no tengo nada que agradecerle a este o aquel cura, ni depender de él ni de su informe positivo para presumir con mi vara dorada como hermano mayor de la hermandad de la patrona, del Rocío o de cualquiera de las tantas cofradías que existen en Sanlúcar, puedo permitirme hablar aquí claro y con nombre y apellidos, sin esconderme tras un cobarde anonimato en una página o blogs de las llamadas cofrades. Lo único que me puede pasar es que la nómina de enemigos aumente o que personas a las que les tengo cierto aprecio y que no son enemigos, puedan sentirse molesto y quizás después de leer este artículo rehuyan un saludo. No quiero atacarle a ellos, en el fondo no creo que sean culpables de nada, aunque para mi, y esto es una sugerencia, el mejor servicio que pueden hacer a las hermandades y a si mismos, es que presenten la dimisión. La dignidad personal está por encima de todo.
No quiero alargarme más y por ello entro al meollo de la cuestión. En el año 2011 Sanlúcar celebró una magnífica procesión magna llevada a cabo en aquel inolvidable Sábado Santo con el Entierro Grande de Ntro. Sr. Jesucristo. Fue un hito histórico que quedará grabado con letras de oro en la historia de nuestra ciudad. En Consejo anterior vio culminado un ambicioso proyecto deseado y que le sirvió para poner un broche de oro a su legislatura. No es de extrañar que el presente Consejo aspirara también a llevar a cabo un gran acontecimineto de tal magnitud, máxime cuando se han ido celebrando manifestaciones religiosas como el Via Lucis de Jerez, o procesiones Magnas en Granada y otras poblaciones. Había que buscar un motivo de peso para justificar este garn evento: Había dos posibilidades en el calendario reciente de nuestra ciudad. Uno la celebración en 2015 de los 50 años de la Coronación Canónica de nuestra Patrona, la Virgen de la Caridad. Fecha y año descartado para no quitarle protagonismo a las efemérides que la Hermandad llevará a cabo para la conmemoración de fecha tan señalada. La segunda opción es buscar una fecha donde agarrarse como justificación para tan deseado proyecto. Y así, buceando en la historia, se piensa en el año próximo, el 2014, en el que Sanlúcar cumple los 750 aniversario de la reconquista de la ciudad por Alfonso X "El Sabio" en 1264. Ya tenía el Consejo una fecha, un acontecimiento y un buen pretexto, que sumado al año dedicado a exaltar la figura de la Virgen María, venía como anillo al dedo para llevar a cabo una grandiosa Magna Mariana. En dicho proyecto empieza a trabajar el Consejo actual, la cosa se va gestando casi desde que tomaron posesión y va tomando fuerza poco a poco, hasta tal punto es así que ya en todos los mentideros cofrades, en tertulias y corrillos se da casi por hecho que Sanlúcar contará para 2014 con una Magna Mariana, al estilo de la vivida en Jerez (Via Lucis), de hace pocos meses.
