Desalojo y derribo de un hogar en Monte Olivete

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En cumplimiento de una orden judicial una familia ha sido desalojada hoy de su casa que horas más tarde fue derribada sD.-Durante la mañana de este viernes 10 de mayo, SD ha asistido a un lamentable y bochornoso espectáculo en el desalojo a la fuerza por antidisturbios, de los moradores de una casa en Monte Olivote, así como a los amigos, familiares y vecinos que en un número cercano a cien arroparon a los propietarios para impedir lo que finalmente fue un hecho: El derribo de su casa por una orden judicial.
Durante toda la mañana más de cuarenta efectivos de policía nacional, antidisturbios y  policía local han custodiado la casa y sus alrededores para que una vez advertidos los propietarios de su inminente intervención para comenzar el desalojo a la fuerza si fuera necesario, en ella no pudiera entrar nadie para sumarse a la protesta.
El cuñado del propietario, que fuera concejal del PP en el último mandato de este partido en el consistorio sanluqueño, se erigió en el portavoz de la familia para intermediar con la Policía Local, principalmente, a la que recriminó su falta de delicadeza, pero sobre todo no tener ninguna base jurídica para  impedir el paso de cualquier persona a su propiedad. El jefe de la Policía Local reiteró en varias ocasiones que si disponía de la orden judicial para entrar en su casa a lo que el portavoz de la familia requería que se la mostrara, negándose el policía local al no tener la obligación de hacerlo- dijo.

Entre dimes y  diretes se oyeron las soflamas de algunos vecinos pidiendo calma y respeto a los policías presentes ya que los ánimos estaban muy caldeados cuando familiares y amigos del propietario acusaron a dos policías nacionales de estar riéndose con esa desgracia del desahucio, lo que fue desmentido totalmente por estos números de la Policía Nacional.
 

Finalmente, y después de negarse a firmar una documentación el propietario de la vivienda, los antidisturbios de la Policía Nacional entraron en la propiedad pertrechados con sus habituales herramientas de trabajo para disuadir a los vecinos a que salieran y sin mediar más palabras comenzaron a forcejear y a golpear a los más combativos de los vecinos.
Dos minutos después todos las personas, incluida la prensa, que se encontraban dentro de la finca fueron desalojadas por estos efectivos policiales.
 
Más adelante aparecieron otros efectivos que pertrechados de una gran maza se dispusieron a derribar la puerta de entrada de la vivienda, algo que no ocurrió porque al final se abrió con su propia llave y el resto de personas salieron pacíficamente de la vivienda excepto los propietarios, que lo hicieron algo más tarde antes que un camión se acercara a la vivienda para proceder al traslado de los enseres personales.
 
Fue en ese momento cuando los vecinos que se encontraban a la derecha del carril de acceso a la vivienda que estaban custodiados por los antidisturbios para impedirles el paso, comenzaron a forcejear con los policías que respondieron contundentemente en una carga a la que los vecinos reaccionaron con una andanada de grandes piedras que arrojaban a los policias..
 
Alguna piedra alcanzó la zona abdominal de un cámara de la Costa Noroeste pero al parecer, además del moratón, no presentaba más complicaciones.
En el transcurso de la refriega e intercambio, antes y después se sucedieron los insultos a los números de la policía que estoicamente mantenían sus posiciones e igualmente el equipo de gobierno y la gerente de urbanismo fueron la diana de esos insultos que harían sonrojar al más fuerte para esquivar emociones.
 
Las conspiraciones y las vendettas políticas de algunos miembros del equipo de gobierno para dañar al ex edil popular, fueron aireadas a pleno pulmón por la hermana del propietario, muy afectada por el sufrimiento y la impotencia que le produjeron los hechos.
 
Algunos familiares exigieron reiteradamente el número de placa al mando de los antidisturbios, quien presumiblemente, agredió a estas personas, a los que el policía ignoró totalmente mientras les pedía que se retiraran más allá de la línea de protección que formaban sus compañeros para evitar que pasara cualquiera.
 
Todos los compañeros de la prensa local y nacional que estaban presentes pudieron realizar su trabajo sin ningún tipo de impedimento por parte de la policía local o nacional.
 
Sobre las seis de la tarde empezó el derribo de la vivienda cerrándose otro capítulo más en la historia de los derribos de Sanlúcar. Mucho se hablará de esto en los próximos días y todos, absolutamente todos, los protagonistas de un lado u otro de este desagradable incidente afirmarán haber realizado todas las gestiones necesarias para evitar lo que ya es pasado.

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