La Fundación Puerta de América en la radio

Eduardo Dominguez Lobato-Rubio
Esta tarde de radio hemos llegado a El Botánico,  palacio singular, vetusto, conmovedor, amplio y siempre verde. Y hemos subido al Botánico por hablar con Doña Beatriz de Orleans Borbón,  y para oir de sus sabios relatos de las cosas, recuerdos, vivencias y hazañas de los Duques de Montpensier y de Don  Alfonso de Orleans y Borbón
Y El Botánico se abre al visitante entre una vereda de color canela, con los primeros verdes nacientes justo en las primeras inmediaciones de las rodadas de los vehículos. Y El Botánico se abre entonces con una clara tradición de devoción por Sanlúcar, la de los Montpensier, la de los Orleans….
Mucho tuvieron que ver ellos con la gran Sanlúcar de aquellos mil ochocientos, de aquel Palacio estético y artístico de los Montpensier y de este Botánico esplendoroso,  abierto al alma de la intelectualidad, de la cultura y del arte.

Sigue siendo, hoy, como una luminaria sabia y viva sobre el Bien Hacer, la tradición y el afán de conservar y divulgar la historia, nuestra Historia, entre Sanlúcar y Sevilla, desde Sevilla hasta Sanlúcar… Porque eso son los Montpensier, grandeza ilustrada y desembarcada en Sanlúcar, río abajo, desde Sevilla.

Y El Botánico se nos abre entonces como una tierra dócil, riquísima en aguas subterráneas, repentinamente a los ojos como un festival de tonos verdes, de naturaleza, de huerta, de paz, de ángulo abierto al universo entero.
 
Y Doña Beatriz nos empieza hablar, clara, concisa, precisa…. Hasta cortante, algunas veces, porque sabe de la verdad de sus cosas, y de que las entendederas han de estar bien abiertas al que pregunta porque la retórica no vale cuando se trata simplemente de saber, de ver, de empaparse, ciertamente, de la realidad de los Montpensier , de los Orleans y de Sanlúcar.
 Suena al fondo, como si fuera una ovación, o una lluvia fina, suenan, las mil palmeras, las que surgen, por detrás de los Palacetes, por todos los ángulos del horizonte. Y entonces , vuelven a escucharse pájaros, el ladrido de un perro y suena hasta la arquitectura bella de esta Torre del archivo de los Monpensier….
 
 Y luego la radio, sencilla, cercana, divulgadora, en estas ondas del Atlético Sanluqeño Radio,  dentro de este programa de la Fundación Puerta de América…. Y las ganas de saber, de escuchar, de vivir, como desde los mismísimos tuétanos de la Historia de España. Porque aquí, hay documentos, objetos, retratos, tinteros, misales, sellos y escritorios de la Realeza, de la Aristocracia española de los últimos cuatrocientos años. Y la archivera de este archivo de Montpensier, la catadrática Doña Mª Dolores Rodriguez Doblas.                                                     
 
 Esa realeza que tanto ha querido y quiere a Sanlúcar, esa aristrocática que tanto ha invertido en Sanlúcar, a modo de obras sociales , solidarias, culturales, humanitarias….
Y uno piensa que estos edificios, esta Torre, estos jardines, este convento, bien merecen figurar como figura indeleble en el patrimonio sentimental de todos los sanluqueños,  de forma expresa y solemne. Porque ahora, tomando un café con todo el equipo del programa, aquí, con Doña Beatriz, con sus colaboradores, con nosotros, en la misma macetilla de entrada a la Torre, uno piensa que está en el barandal abierto al horizonte sanluqueño, abierto al poniente entrante, abierto a la primavera esperanzante,  donde, ahora mismo, el sol se desploma bajo las palmeras sobre las siete y pico de la tarde.
 
Este es El Botánico,  magnificado, recreado, recuperado, mantenido y engrandecido a golpe de imaginación, de ilusión y de fantasía…. Las sabias artes de todos los Orleans Sanluqueños.
 Y entonces aparece entre las palabras el recuerdo para Doña Beatriz, Beatriz de Sajonia-Coburgo-Gotha, la esposa de Don Alfonso de Orleans, y su pasión por las gentes de Sanlúcar, y su dedicación y la fundación de la Casa de Maternidad…. Y entonces es como si apareciera toda una alegoría sanluqueña, todo un universo de lo humano, pero en cuatro dimensiones.
 
 Podríamos hablar entonces, sí,  del tiempo parado, de los relojes muertos… de la perspectiva de las cosas cuidadas, estudiadas, como si fuera un mundo antiguo y nuevo a la vez. Y entonces volvemos a mirar por las ventanas, y al fondo los celestes, y al fondo los cipreses y al final las palmeras y delante, en primer plano, algunas flores exultantes, llenas de color, atrevidas…. Como aquellos cuadros al óleo que pintara Doña Beatriz, hace ahora cincuenta años.
 
 Y la mar, tras el horizonte verde de palmeras, seguro que será hoy azul, reverberante, como espejeando estas palmeras tan vivas.
 Así hemos estado hoy, con el reloj de la radio encima de la mesa, donde el tiempo de las cosas se encontraba entre papeles y archivos y donde estos óleos de los personajes nos contaban qué ocurrió aquí, en Sanlúcar, en todas aquellas horas sanluqueñas ….. Gracias Doña Beatriz… muchas gracias, por esta fascinante tarde de radio…. en El Botánico.
eduardo dominguez-lobato rubio
 
 
                                
 
 
 
 
 
 
 

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