Silencio, falta de dialogo
En el caso que nos ocupa, y estando en un país “democrático”, se tenga o no razón, el sentarse a dialogar y llegar o no a un acuerdo, no cuesta nada, y pienso que es de principio, ético, obligatorio y elemental, aún mas, como responsable de una delegación. Lo que no se puede consentir y entender es como una edil responsable de un área tan importante como la de seguridad ciudadana, haga caso omiso a la solicitud de reunión de un colectivo sindical a través del dialogo y de posibles soluciones o acuerdos que se deberán de adoptar bajo su responsabilidad, aún más cuando estos intentan transmitir principalmente sus inquietudes a nivel humano y técnico, aún más, sabiendo, que en caso de acciones sindicales, tengan razón o no, los más perjudicados serán sus ciudadanos, esos a los que le pidieron en su día el “puto” voto. Es decir, nosotros.

