Cartas de una sombra

José Antonio Córdoba
Las líneas que nos cortan
José Antonio Córdoba.-La vida en la Tierra está más que probada, su posición en la galaxia es uno de los factores claves para ella, pero poco a poco la ciencia nos está mostrando que dentro de la vida, hay más vida y así sucesivamente, tal y como sucede con el planeta, pues este es un ser vivo, en cuyo interior encontramos innumerables ejemplos de simbiosis entre organismos vivos.
Pero esa simbiosis, esa interacción con el entorno de la vida está marcada por lo oculto. Es decir, existe algo que aún no viéndose, se sabe que existe, que está ahí, que altera la vida y la conducta del ser vivo.

El ser humano ha descubierto recientemente el alcance real de las exposiciones a las energías electromagnéticas. Aunque realmente los efectos a largo plazo aún sigue siendo difícil de catalogar.

Los antiguos ya presuponían de su existencia y en base a ese conocimiento organizaron su vida. Y su vida organizada en torno a grandes monumentos y edificios que construyeron a modo de contenedores, en unos casos y de canalizadores de estas energías ocultas, en otros.
 
Las sospechas de este conocimiento ancestral, aparece también cuando se va descubriendo que a parte de las dimensiones de estas obras arquitectónicas, las mismas han sido construidas en lugares donde ya existían otros tipos de construcciones, normalmente de culturas anteriores.
 
Otro dato, es que, casualmente existen muchos enclaves arquitectónicos cuyo replanteo urbanístico son reflejo de estructuras celestes del firmamento en la tierra, pero donde sus elementos más importantes coinciden con el cruce de las líneas  Hartman o de energía telúrica. Estas líneas que nos cortan,  nos desestabilizan y se cruzan están repartidas por todo el planeta, llegando a formar un entramado bastante complejo.
 
La alteración que está provocando el ser humano sobre esta energía estabilizadora del planeta, además de afectarnos a nosotros y nuestro modo de vida está provocando grandes cambios en la simbiosis de la vida en el planeta. Pues hemos de comprender que en el momento que en esa simbiosis uno de los organismos implicados es alterado, se altera la simbiosis, pero si ese organismo muere, lo hace también su simbiótico.
La sociedad actual no está ni conteniendo, ni canalizando el efecto de estas alteraciones, sino que la está aumentando.
 

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