Campana y se acabó
José Luis Zarazaga.-Aunque el encabezamiento del texto mantenga un matiz ciertamente cinematográfico y este humilde desarticulista siga siendo un cinéfilo empedernido, no quiero que mis sufridos lectores se lleven a engaño. No vamos a comentar la magistral película de Orson Welles, sino que hablaremos de otro tipo de campanadas que algo tienen que ver con las que celebraremos el próximo día 31 a media noche.
Hay que aclarar que será con permiso de Sevillana Endesa porque al paso que vamos van a dejar a nuestro queridísimo Ayuntamiento más a oscuras que la Cripta del Terror, perdón que el Polideportivo. Ruego perdonen este lapsus pero es que viendo todos los días a los miembros de nuestro Equipo de Desgobierno y sabiendo lo de la oscuridad se me ha venido a la mente una película protagonizada por Nosferatus (vampiros de la noche o Chupasangre para los amigos). Que conste que no he dicho políticos ya que estos precisamente no te chupan la sangre, por lo menos en sentido literal.
Ya está, no digo nada, que mi editor se cabrea y no veáis como se las gasta y eso que no he mencionado a nuestro amigo Antonio Prats en el papel de Frankestein, el Rafa Terán al que le viene que ni pintado el papel de La Momia, o el de nuestro amigo Marmolejo que con la sonrisa que gasta le viene al pelo el papel de Hombre Lobo, vamos que ante semejante elenco de actores Béla Lugosi terminaría por colgar la capa.
Yo es que no quería hoy hablar de cine, pero tal como dijeron en aquel magistral Tebeo: “Padre perdónalos, no saben lo que hacen”, ruego a mis lectores me perdonen, pero es que al ver a nuestra Arcardesa y hablar de campanadas a media noche todo se ha dislocado.
Imaginen ustedes la trama de la película de Orson Welles: “Inglaterra, Guerra de los Cien Años (ss. XIV y XV). Enrique IV, primer monarca de la dinastía de los Lancaster, en 1399 le arrebata el trono a su primo Ricardo II”.
Traslademos las campanadas a la actualidad en la versión dirigida por nuestra simpar y alegre Chiquitilla: “Sanlúcar hace ya más de seis años, Guerra de los Mora, Defenestración de su tío y nuestra Chiquitilla se corona como primera Arcardesa de la Dinastía del capullo, perdón de la Rosa. Año 2012 nuestra Arcardesa le arrebata el trono a la Dinastía de los Patrañas en Diputación”
Como para decir que Sanlúcar no es de cine. A todo eso se le llama dar la campanada y quedarse tan fresco. No quiero ser malo pero se me viene a la mente que esta tiene más peligro que la ducha de Psicosis.
Bueno dejemos ya el cine y centrémonos en las campanadas, que ya falta poco para la cita de todos los años. Al igual que las campanadas, año tras año se repite la misma historia. En estos momentos de crisis nuestros gobernantes no son capaces de reprimir ni por un momento sus pequeñas rivalidades.
Stefan Zweig al explicar la caída de Bizancio sentenció. “En miles de años no se repone lo que se pierde en una sola hora” y sentencio yo “¿En seis años no se le ha podido dar salida al problema de la Casa del Carril?”; agradecer que los vecinos afectados hayan dado el primer campanazo.
¿En seis años no se ha podido solucionar el problema del Mercado de Abastos? Buena excusa el tañido de la sorda campana de la crisis para tapar uno de los mayores desatinos urbanísticos que se querían poner en marcha durante esta legislatura.
¿En seis años cuantas veces ha sonado la campana del manido Parque de las Piletas?
¿En seis años cuantas veces se nos ha prometido los nuevos accesos a Sanlúcar?
No continuaré porque sería demasiado extenso y la media noche del día 31 solo tiene doce campanadas. Los sanluqueños lo sabemos demasiado bien ya que nuestra historia en campanazos. Cada cual que piense lo que crea conveniente.
Para finalizar quisiera felicitar a Rafa Terán ya que lo suyo sí que ha sido un buen toque de campanas, espero que sea muy fructífero para nuestro pueblo, pero quiero que recuerdes que la campana para que suene bien tiene que estar bien afinada. Hagamos un poco de historia reciente y recordemos como en la pasada legislatura nuestro pueblo recibió una noticia que fue todo un campanazo mediático al anunciarse que teníamos a una sanluqueña como parlamentaria, al final como es costumbre aquello acabó como un cencerro, que al fin y a la postre es una pequeña campana.
¡Campana y se acabó

