Esto no es una crisis. Es un fraude
La “Verdad" de las reformas
José A. Bustamante.-“La mejor liga del mundo” suelen llamar los medios de comunicación a la liga de fútbol española, aunque constatando que la diferencia en puntos entre el segundo clasificado y el tercero es mayor que la diferencia entre el tercero y el penúltimo se puede asegurar sin temor a equivocarse que, efectivamente, es una liga muy buena, pero muy buena para solo dos principales equipos. El resto no tienen opción a nada y están condenados a quedarse con las migajas.
Algo parecido pasa en el panorama político nacional, donde los dos grandes partidos, PP y PSOE, ejercen una supremacía tal, digna de ser estudiada por el Tribunal Europeo de la Competencia.
Al igual que los dos grandes equipos, manejan a su antojo a los medios de comunicación y lanzan enormes campañas de lavado de imagen o de condena del adversario, dejándonos leer o escuchar a los ciudadanos solo los mensajes que les interesa en cada momento, privándonos de información veraz y objetiva.
Uno de los últimos capítulos en cuanto a lavado de imagen lo hemos vivido en Sanlúcar hace una semana con la visita de Ana Mestre, Concejala del Ayto. de Cádiz y Vicesecretaria de Relaciones Institucionales del PP andaluz, que vino a contarnos en persona, dado que somos muy cortitos y no solemos entender las cosas, lo que ellos denominan “La verdad de las reformas”.
Quisiera hacer un pequeño inciso antes de continuar para recalcar la profesionalidad de su equipo de asesores para hablar de “reformas”, cuando en realidad están tratando “recortes”. Para eso cobran, digo yo…
Pues bien, como decía antes de este inciso, Ana Mestre vino a nuestra ciudad, a nuestra casa, para convencernos de todas las bondades que las reformas, en forma de recortes, nos traían a los ciudadanos de Sanlúcar, como si no fuéramos capaces de evaluar esos recortes por nosotros mismos y dando a entender que quien protesta es porque no está bien informado, cuando la mejor información que cualquier ciudadano puede tener es la que le proporciona su propia cartera y culpando siempre de cualquier medida adoptada a la herencia recibida.
El tema de la “herencia recibida” es otra de las formas que los dos grandes tienen para mantener en pié su particular cortijo. Yo te culpa a ti cuando entro a gobernar y así tengo de margen dos o tres años para hacer lo que me dé la real gana, y cuando entres tú, pues haces lo mismo.
En anterior párrafo podría haber sido perfectamente otro inciso si no fuera porque nos han mentido (una vez más) con los datos de esa herencia: nos vendieron la moto de que se tuvo que revisar el déficit al alza porque habían recibido del gobierno saliente del PSOE, y de las Comunidades dirigidas por ese partido, datos erróneos (para que nos entendamos: falsos) cuando con el paso del tiempo nos hemos podido enterar que las comunidades que habían falseado esos datos, repito, FALSEADO, fueron la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana y en menor medida Castilla y León; todas ellas comunidades presididas desde hace muchos años por el PP y que obligaron a elevar el déficit en 4.000 millones de euros, llegando hasta el 8,9% obligándonos a agachar la cabeza en Europa y demostrando lo (poco) que valen nuestras instituciones públicas.
Eso de falsear cuentas es algo que conocen bastante bien en la banca. Sin ir más lejos hemos podido comprobar hace pocos días cómo desde Bankia falsearon u ocultaron datos que hicieron que Deloitte, la empresa auditora, se negara a firmar las cuentas hace 9 meses. Sin embargo desde el gobierno, en vez de fiscalizar y exigir responsabilidades, se limitan a inyectar 23.000 millones de euros en esta entidad que suponen 2,5 veces los recortes para Sanidad y Educación.
Desde el PP, con su campaña sobre la “verdad de las reformas”, no están haciendo más que correr una densa cortina de humo e intentar culpar a los trabajadores de todos los males que nos aquejan, cargando sobre nuestras espaldas todos los esfuerzos que estos recortes van a suponer. Otra excusa perfecta para llevar a cabo este robo a mano armada es Angela Merkel, abanderada europea de la austeridad, cierto, pero asimismo la he oído decir que la transparencia es la única forma de recuperar la confianza. ¿Negarse a investigar los datos aportados por Bankia es igual a transparencia? ¿Justificar o minimizar el hecho de que sus comunidades falsearan datos sobre su déficit es igual a transparencia? ¿Qué piensan cuando la señora Merkel dice que el gobierno de Rajoy no pide el rescate por “soberbia y orgullo español”? ¿Es cierto que, como dice la agencia Fitch, la banca española necesita para sanear sus cuentas entre 60.000 y 1000.000 millones de euros? ¿Asumirá alguien algún tipo de responsabilidad por ello? ¿Por qué debemos los ciudadanos sanear las cuentas de los bancos? ¿Por qué nos quieren vender ahora la moto de que si acudimos a un rescate sería toda una maravilla y un logro sin precedentes por parte del gobierno?
Después de tantas preguntas, cuando nos acostamos y confiamos en nuestra almohada para contarle nuestras penas, la conclusión siempre suele ser la misma. Hay RECORTES, con mayúsculas, que pagamos los currantes y hay otro tipo de “recorte” que en forma de lotería les toca a algunos: se han recortado, a través de una amnistía, las penas de prisión para sus socios de gobierno en Cataluña, se ha recortado la lista de desempleados de sus familiares y allegados y se ha recortado de forma drástica el listado de particulares y empresas defraudadoras de la hacienda Pública gracias a una amnistía fiscal propia de cualquier república bananera.
El pueblo es inteligente, soberano y tiene memoria y ésta, y no otra, es la “VERDAD DE LAS REFORMAS”, por mucho que invite Juan José Marmolejo a su jefa a nuestra propia casa para convencernos de lo contrario.
“ESTO NO ES UNA CRÍSIS, ES UN FRAUDE.”
